La lectura sinagogal
Tras el exilio en Babilonia, el arameo fue ganando terreno como lengua hablada, mientras el hebreo mantuvo su importancia en la Escritura, el culto y el estudio. La diferencia entre la lengua de las lecturas bíblicas y la lengua cotidiana hizo necesario explicarlas a los oyentes. En la sinagoga, la lectura en hebreo podía ir acompañada de una traducción oral al arameo, a cargo de un intérprete.,
La traducción sinagogal estaba sujeta a normas sobre su desarrollo. Una tradición recogida en la Mishná distingue entre la lectura de la Torá y la de los Profetas: para la primera, el intérprete recibía un versículo cada vez; para la segunda, podía recibir varios, salvo cuando el versículo formaba una unidad particular. Las reglas buscaban mantener una relación reconocible entre la lectura hebrea y su explicación aramea, y ponían límites a las paráfrasis demasiado libres.
La práctica oral no impidió que circularan versiones escritas. Hay noticias antiguas de targums escritos, aunque la fecha y el alcance de sus primeras formas resultan difíciles de determinar. Conviene distinguir, por tanto, entre la antigüedad de las tradiciones interpretativas que conservan y la fecha de redacción o copia de los manuscritos que han llegado hasta nosotros. Las formas conservadas de los targums recibieron su configuración a lo largo de varios siglos.,
Redacción y transmisión
Los targums no forman una colección producida de una sola vez por un único autor. Sus textos reflejan tradiciones de traducción y explicación transmitidas en comunidades judías distintas. Algunos alcanzaron una forma relativamente estable antes que otros; también hubo diferencias en su transmisión y en las formas lingüísticas de los manuscritos. Los ejemplares conservados, a menudo copiados mucho después de la formación de las tradiciones que transmiten, requieren comparación y estudio textual.,
Las atribuciones tradicionales de autoría no siempre describen el origen real de una obra. Los nombres de Onquelos y Jonatán, por ejemplo, acompañan targums importantes, pero no bastan por sí solos para fijar quién los redactó ni cuándo adquirieron su forma actual. La investigación distingue entre las atribuciones tradicionales, la historia de las tradiciones interpretativas y la fecha de composición de las redacciones conservadas.,