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Targums

Los targums son traducciones e interpretaciones arameas de libros de la Biblia hebrea. Nacieron para hacer comprensibles en la sinagoga las lecturas pronunciadas en hebreo cuando buena parte de la población hablaba arameo. Además de traducir, a menudo explican el sentido del pasaje y lo adaptan mediante paráfrasis; por ello constituyen testimonios valiosos de la interpretación judía de la Escritura y del contexto religioso en el que surgió el cristianismo.1,2,3

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreTargums
CategoríaTérmino
DescripciónTraducciones e interpretaciones arameas de libros de la Biblia hebrea. Traducciones interpretativas que trasladan al arameo textos bíblicos escritos principalmente en hebreo, aclarando expresiones, explicitando relaciones e incorporando explicaciones tradicionales
Autoridad EclesialPontificia Comisión Bíblica
HistoriaNacieron para hacer comprensibles en la sinagoga las lecturas pronunciadas en hebreo cuando buena parte de la población hablaba arameo tras el exilio en Babilonia.
ImportanciaConstituyen testimonios valiosos de la interpretación judía de la Escritura, del contexto religioso en el que surgió el cristianismo, y son útiles para la crítica textual.
TipoTérmino

Tabla de contenido

Nombre y naturaleza

Targum es un término arameo que designa una traducción o interpretación. En plural también se emplea la forma targumim. Los targums trasladan al arameo textos bíblicos escritos principalmente en hebreo, pero no siempre reproducen palabra por palabra el original: pueden aclarar expresiones, explicitar relaciones entre frases e incorporar explicaciones tradicionales. Por eso resulta más exacto describirlos como traducciones interpretativas que como versiones estrictamente literales.1,2

Su estilo varía según el libro y la tradición textual. Algunos pasajes siguen de cerca el texto hebreo; otros amplían o reformulan su contenido. Esa diversidad no constituye un rasgo accidental, sino una característica central de la literatura targúmica: traducir implicaba también transmitir una comprensión del texto.4,5

Origen y desarrollo

La lectura sinagogal

Tras el exilio en Babilonia, el arameo fue ganando terreno como lengua hablada, mientras el hebreo mantuvo su importancia en la Escritura, el culto y el estudio. La diferencia entre la lengua de las lecturas bíblicas y la lengua cotidiana hizo necesario explicarlas a los oyentes. En la sinagoga, la lectura en hebreo podía ir acompañada de una traducción oral al arameo, a cargo de un intérprete.1,6

La traducción sinagogal estaba sujeta a normas sobre su desarrollo. Una tradición recogida en la Mishná distingue entre la lectura de la Torá y la de los Profetas: para la primera, el intérprete recibía un versículo cada vez; para la segunda, podía recibir varios, salvo cuando el versículo formaba una unidad particular. Las reglas buscaban mantener una relación reconocible entre la lectura hebrea y su explicación aramea, y ponían límites a las paráfrasis demasiado libres.1

La práctica oral no impidió que circularan versiones escritas. Hay noticias antiguas de targums escritos, aunque la fecha y el alcance de sus primeras formas resultan difíciles de determinar. Conviene distinguir, por tanto, entre la antigüedad de las tradiciones interpretativas que conservan y la fecha de redacción o copia de los manuscritos que han llegado hasta nosotros. Las formas conservadas de los targums recibieron su configuración a lo largo de varios siglos.1,7

Redacción y transmisión

Los targums no forman una colección producida de una sola vez por un único autor. Sus textos reflejan tradiciones de traducción y explicación transmitidas en comunidades judías distintas. Algunos alcanzaron una forma relativamente estable antes que otros; también hubo diferencias en su transmisión y en las formas lingüísticas de los manuscritos. Los ejemplares conservados, a menudo copiados mucho después de la formación de las tradiciones que transmiten, requieren comparación y estudio textual.1,8

Las atribuciones tradicionales de autoría no siempre describen el origen real de una obra. Los nombres de Onquelos y Jonatán, por ejemplo, acompañan targums importantes, pero no bastan por sí solos para fijar quién los redactó ni cuándo adquirieron su forma actual. La investigación distingue entre las atribuciones tradicionales, la historia de las tradiciones interpretativas y la fecha de composición de las redacciones conservadas.4,6

Principales targums

Targum de Onquelos

El Targum de Onquelos traduce la Torá, es decir, el Pentateuco. Ocupa un lugar destacado entre los targums por su amplia recepción en la tradición judía. En muchas secciones mantiene una relación estrecha con el texto hebreo, aunque también contiene decisiones interpretativas. La tradición atribuye la obra a Onquelos, pero esa atribución no debe confundirse con una certeza sobre su autoría histórica.4,6

Targum de Jonatán de los Profetas

El Targum de Jonatán comprende los Profetas. Su forma actual suele relacionarse con la transmisión rabínica palestina, aunque la historia de sus materiales y de su redacción es más compleja que una autoría individual. En algunas secciones ofrece una traducción relativamente cercana al original; en otras, en especial en pasajes poéticos y proféticos, desarrolla más ampliamente la interpretación.4,6

Targum palestinense del Pentateuco

La tradición targúmica palestinense del Pentateuco comprende varios textos y grupos de fragmentos. Entre los más conocidos figuran Neófiti, Pseudo-Jonatán y los targums fragmentarios. No son simples copias de una misma versión: presentan distintos grados de expansión y diferentes tradiciones exegéticas. Los estudios comparativos han examinado, entre otros asuntos, sus interpretaciones de pasajes asociados al Mesías y sus procedimientos de lectura.5,9

Pseudo-Jonatán, llamado también en parte de la tradición Targum de Jerusalén, contiene desarrollos narrativos y explicativos particularmente amplios. El nombre no demuestra que Jonatán ben Uziel compusiera la obra: expresa una atribución tradicional que la investigación debe valorar junto con la historia lingüística y textual del targum.4,6

Targums de los Escritos

También existen targums de libros de los Escritos, como los Salmos, Job y Proverbios. Su transmisión y sus características varían según el libro. La existencia de targums para distintos conjuntos bíblicos muestra que la traducción aramea no quedó restringida a la Torá ni a los Profetas, aunque no se conserva un targum completo de toda la Biblia hebrea.1,6

Procedimientos de traducción e interpretación

Los targums pueden explicar una expresión difícil, hacer explícito un sujeto que el original deja implícito o precisar el sentido de una imagen. En ocasiones añaden material narrativo o teológico; en otras, sustituyen una formulación por otra que facilite su comprensión. Estas intervenciones permiten estudiar cómo lectores judíos antiguos entendían y transmitían la Escritura.2,5

Una práctica relevante consiste en emplear formulaciones que expresan la acción de Dios sin atribuirle directamente rasgos corporales humanos. Los targums también desarrollan vocabulario relacionado con la revelación y con la presencia divina. El alcance de esas fórmulas depende del pasaje y de cada tradición targúmica: no conviene tratarlas como si todas respondieran a un sistema uniforme.5

Algunos targums interpretan ciertos pasajes en sentido mesiánico y conservan tradiciones judías sobre la figura y la misión del Mesías. El estudio de esas lecturas exige comparar cada versión con el texto hebreo y con otros testimonios judíos, sin suponer que una interpretación targúmica representa por sí sola la opinión de todo el judaísmo antiguo.9

Importancia para los estudios bíblicos y cristianos

Testimonio de la interpretación judía

La Pontificia Comisión Bíblica considera los targums arameos uno de los testimonios antiguos de la actividad interpretativa judía en torno a la Biblia. Junto con otras tradiciones, muestran que la lectura de la Escritura implicaba conservar el texto y explicar su significado. Por ello ayudan a reconstruir el horizonte religioso y exegético del judaísmo antiguo.3

Los targums también resultan útiles para la crítica textual, es decir, para comparar las formas antiguas de un texto bíblico y estudiar su transmisión. Su valor no es idéntico en todos los libros ni en todos los pasajes: algunas versiones mantienen una relación más directa con el hebreo, mientras que otras lo reformulan de manera extensa. El investigador debe distinguir siempre entre lo que el targum conserva del texto y lo que aporta como explicación.4,6

Relación con el Nuevo Testamento

El conocimiento de las tradiciones targúmicas puede aclarar el contexto lingüístico y exegético en el que se leían las Escrituras durante los primeros siglos de la era cristiana. También permite comparar procedimientos interpretativos judíos con formas de argumentación presentes en el Nuevo Testamento. La comparación requiere cautela: una semejanza entre un pasaje targúmico y uno cristiano no demuestra por sí sola una dependencia directa, pues hacen falta argumentos cronológicos y literarios.9,8,3

La exégesis católica puede aprovechar el conocimiento judío antiguo para comprender mejor la Biblia, sin confundir las tradiciones targúmicas con los textos canónicos. La Pontificia Comisión Bíblica recuerda que exegetas cristianos, desde Orígenes y Jerónimo en adelante, recurrieron al saber bíblico judío para profundizar en la interpretación de la Escritura.3

Precauciones de lectura

Un targum no debe utilizarse como si fuera una traducción literal y uniforme del texto hebreo. Sus añadidos pueden proceder de tradiciones interpretativas, de necesidades de explicación o de decisiones propias de la transmisión. Por eso, para analizar un pasaje, conviene comparar el targum con el texto hebreo y atender a su género, lengua y contexto histórico.2,5

Tampoco cabe asignar una fecha única a todos los targums. Una tradición interpretativa puede ser antigua aunque su forma escrita conservada sea posterior; a la inversa, la presencia de una lectura en un targum no permite fecharla automáticamente en la época bíblica. La antigüedad de cada elemento debe estudiarse caso por caso.1,8

Citas y referencias

  1. Targum, Enciclopedia Católica, Targum (1913). 2 3 4 5 6 7 8
  2. Scripta Theologica. Recensiones: Biblia de Jerusalén. Edición Española. Dirigida por José Ángel Ubieta, 15 (1970). 2 3 4
  3. Prefacio, Comisión Bíblica Pontificia. La Interpretación de la Biblia en la Iglesia, 1 (1993). 2 3 4
  4. Exégesis bíblica, Enciclopedia Católica, Exégesis Bíblica (1913). 2 3 4 5 6
  5. Scripta Theologica. Reseñas, 3, 16 (1987). 2 3 4 5
  6. Versiones de la biblia, Enciclopedia Católica, Versiones de la Biblia (1913). 2 3 4 5 6 7
  7. Comentarios sobre la biblia, Enciclopedia Católica, Comentarios sobre la Biblia (1913).
  8. Scripta Theologica. Reseñas, 3, 17 (1987). 2 3
  9. Scripta Theologica. Recensiones, 19 (1984). 2 3
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