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Témporas de acción de gracias y de petición

Las témporas son jornadas de oración vinculadas tradicionalmente al comienzo de las estaciones del año. La Iglesia las dedica a pedir por las necesidades humanas -en particular, por los frutos de la tierra y el trabajo- y a dar gracias públicamente a Dios. En la disciplina litúrgica actual, cada conferencia episcopal adapta su celebración a las circunstancias locales.1

The Penance of David, Psalm 51
Ver información de la imagenDavid con armadura, arrodillado ante una cueva en un paisaje y pidiendo clemencia. Tres escenas de batallas en la parte inferior de la imagen. , hacia 1485. Jean Colombe, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreTémporas de acción de gracias y de petición
CategoríaEvento
Nombre Completo
  • Quattuor Tempora
  • Cuatro Témporas
DescripciónJornadas de oración vinculadas tradicionalmente al comienzo de las estaciones del año. Jornadas dedicadas a pedir por las necesidades humanas, los frutos de la tierra y el trabajo, y a dar gracias a Dios. Agradecer los bienes recibidos y rogar por las necesidades de las personas y de la comunidad
ReferenciasExaltación de la Santa Cruz
HistoriaSurgieron en la Iglesia de Roma como jornadas de ayuno y oración distribuidas a lo largo del año. Organización definitiva atribuida al papa Gregorio VII en el siglo XI.
OrigenIglesia de Roma
Personas relacionadasPapa Gregorio VII
TemaOración por las necesidades humanas, frutos de la tierra y trabajo
TipoFiesta litúrgica, XI
Uso LitúrgicoCada conferencia episcopal adapta su celebración a las circunstancias locales.

Tabla de contenido

Nombre y significado

La expresión Cuatro Témporas procede del latín Quattuor Tempora, es decir, «cuatro tiempos». Designa cuatro momentos del año litúrgico asociados históricamente a las estaciones. La denominación española «témporas de acción de gracias y de petición» expresa sus dos dimensiones principales: agradecer los bienes recibidos y rogar por las necesidades de las personas y de la comunidad.2,1

La oración de las témporas relaciona la vida cristiana con los ritmos del tiempo, la naturaleza y el trabajo. La comunidad reconoce que los bienes de la tierra y la actividad humana requieren cuidado y que, en la perspectiva cristiana, ambos quedan confiados a la providencia de Dios. La celebración abarca así tanto la súplica por las cosechas como la acción de gracias por el trabajo y sus frutos.3,4

Historia

Origen y desarrollo

Las témporas surgieron en la Iglesia de Roma como jornadas de ayuno y oración distribuidas a lo largo del año. Su forma más antigua comprendía celebraciones en junio, septiembre y diciembre; más adelante quedó establecida también una cuarta semana. El testimonio histórico recogido por la tradición litúrgica relaciona estas fechas con la práctica romana de celebrar ritos agrícolas al comienzo de las épocas de siembra y recolección. La Iglesia dio a esas épocas un sentido cristiano de oración, penitencia y gratitud.2

Las fechas y la duración de los ayunos no quedaron fijadas desde el principio. La tradición atribuyó su organización definitiva para toda la Iglesia al papa Gregorio VII, en el siglo XI. En los siglos anteriores, las témporas se habían extendido desde Roma a otras regiones de Occidente; llegaron a España con la adopción de la liturgia romana en el siglo XI.2

Calendario tradicional

En el calendario romano tradicional, cada celebración constaba de tres días: miércoles, viernes y sábado. Las témporas de invierno ocurrían en diciembre; las de primavera, después del comienzo de la Cuaresma; las de verano, después de Pentecostés; y las de otoño, en septiembre, en torno a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Las fuentes históricas expresan algunos de estos cómputos con referencias litúrgicas que variaron en su formulación.2,5

Los días de témporas estuvieron asociados antiguamente al ayuno y la abstinencia. La organización concreta de esas prácticas pertenecía a una disciplina histórica que no debe confundirse con la regulación litúrgica actual de la celebración.2,5

Sentido litúrgico y espiritual

Petición y gratitud

Las témporas forman parte de la oración de la Iglesia por las necesidades de la humanidad. La liturgia las vincula particularmente a los frutos de la tierra y al trabajo humano, y propone que la comunidad dé gracias públicamente a Dios. La petición no se limita a solicitar prosperidad material: incorpora las necesidades de las personas y la responsabilidad de trabajar por el bien común.4,1

La gratitud cristiana contempla los bienes recibidos como dones que han de usarse con responsabilidad. En su formulación contemporánea, la celebración puede poner de relieve la justicia social, el destino común de los bienes de la tierra y la dignidad del trabajo. De este modo, la acción de gracias conduce también a una reflexión sobre cómo se producen y se comparten los bienes.3

El trabajo y los ritmos de la naturaleza

La tradición de las témporas invita a contemplar el paso del tiempo y los cambios de estación desde la fe. En la celebración de invierno, por ejemplo, el ciclo natural puede inspirar una súplica a Dios y una reflexión sobre el trabajo humano como colaboración con la obra creadora, servicio al bien común y participación en el proyecto de la redención.6

Las témporas también recuerdan que la actividad económica y agrícola no está separada de la vida espiritual. La oración por el trabajo puede abarcar a quienes lo realizan, las condiciones en que trabajan y la distribución de sus frutos. El agradecimiento, por tanto, no sustituye la responsabilidad humana: la acompaña y la orienta hacia el cuidado de los demás.3,4

Celebración en la disciplina litúrgica actual

Las normas generales del calendario romano encomiendan a las conferencias episcopales regular las témporas de acuerdo con las situaciones locales y las necesidades de los fieles. Corresponde a esas conferencias determinar tanto el momento como la forma de celebrarlas; las celebraciones pueden prolongarse durante uno o varios días.1

Para la misa de esas jornadas, las normas litúrgicas prevén la elección de formularios adecuados entre las misas por diversas necesidades. En la práctica, la celebración puede incluir intenciones especiales en la oración universal y una oración de bendición, de acuerdo con las disposiciones litúrgicas aplicables.1,3

La tradición de las Cuatro Témporas puede conservarse y renovarse mediante momentos comunitarios de oración y reflexión. Su celebración ayuda a situar el trabajo, los frutos de la tierra y los cambios estacionales dentro de la vida litúrgica de la Iglesia, sin exigir que todas las comunidades adopten un único calendario invariable.3,1

Citas y referencias

  1. VI. El tiempo ordinario, Santa Sede. Misal Romano, 59 (2020). 2 3 4 5 6
  2. Días de témporas, Enciclopedia Católica, Días de témporas (1913). 2 3 4 5
  3. Conferencia Episcopal Italiana, Santa Sede. Misal Romano, 62 (2020). 2 3 4 5
  4. Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario - Capítulo I: El año litúrgico - Título II: El ciclo del año - VII. Días de rogativa y témporas, Papa Pablo VI. Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario Romano General, 45 (1969). 2 3
  5. Abstinencia, Enciclopedia Católica, Abstinencia (1913). 2
  6. Segunda parte: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo IV: Año litúrgico y piedad popular - Las «témporas de invierno», Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia (9 de abril de 2002), 100 (2002).
Modificado el 5 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.48 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/ncbzpk1k6

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