La expresión Cuatro Témporas procede del latín Quattuor Tempora, es decir, «cuatro tiempos». Designa cuatro momentos del año litúrgico asociados históricamente a las estaciones. La denominación española «témporas de acción de gracias y de petición» expresa sus dos dimensiones principales: agradecer los bienes recibidos y rogar por las necesidades de las personas y de la comunidad.2,1
La oración de las témporas relaciona la vida cristiana con los ritmos del tiempo, la naturaleza y el trabajo. La comunidad reconoce que los bienes de la tierra y la actividad humana requieren cuidado y que, en la perspectiva cristiana, ambos quedan confiados a la providencia de Dios. La celebración abarca así tanto la súplica por las cosechas como la acción de gracias por el trabajo y sus frutos.3,4



