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Teología del pueblo

La teología del pueblo es una corriente de la teología católica latinoamericana, especialmente vinculada a Argentina, que interpreta la vida cristiana, la evangelización y la transformación social desde la realidad histórica y cultural de los pueblos. Forma parte de las corrientes latinoamericanas de la teología de la liberación, pero se distingue de las interpretaciones marxistas por su comprensión de la pobreza, la cultura popular, la religiosidad popular y la unidad del pueblo como categorías teológicas.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreTeología del pueblo
CategoríaTérmino
DescripciónCorriente de la teología católica latinoamericana que interpreta la vida cristiana, la evangelización y la transformación social a partir de la realidad histórica y cultural de los pueblos
Contexto HistóricoNace en el periodo de renovación posterior al Concilio Vaticano II, con influencia de la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi y de la teología de la liberación, particularmente en Argentina.
InfluenciaInfluye en la pastoral del papa Francisco, especialmente en su opción preferencial por los pobres, su valoración de la cultura popular y la visión de la Iglesia como Pueblo de Dios.
Personas RelacionadasLucio Gera; Rafael Tello; Juan Carlos Scannone; Víctor Manuel Fernández; Jorge Mario Bergoglio (papa Francisco)
Principales representantesLucio Gera; Rafael Tello; Juan Carlos Scannone; Víctor Manuel Fernández; Jorge Mario Bergoglio
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Concepto y significado

La expresión teología del pueblo designa una reflexión teológica que parte de la vida concreta de los pueblos, de su historia, de su cultura y de su experiencia religiosa. El término «pueblo» no equivale únicamente a una clase social oprimida, sino que comprende una comunidad histórica formada por personas, familias, tradiciones, instituciones, vínculos culturales y expresiones religiosas compartidas.

La corriente argentina entiende al pueblo desde dos perspectivas inseparables:

  • Como comunidad histórica y cultural.
  • Como realidad iluminada por la categoría bíblica y eclesiológica del Pueblo de Dios.

Esta doble perspectiva permite interpretar la vida social sin reducirla a factores económicos o a conflictos de clase. La teología del pueblo analiza las injusticias y las formas de opresión, pero las sitúa dentro de una visión más amplia de la persona, de la cultura, de la evangelización y de la comunión eclesial.1,2

Origen histórico

El contexto latinoamericano

La teología del pueblo nació en el contexto de la renovación católica posterior al Concilio Vaticano II y de la recepción latinoamericana de sus enseñanzas. La reflexión conciliar sobre la Iglesia, el mundo contemporáneo, la cultura y la historia favoreció una teología atenta a las circunstancias concretas de los pueblos.

La corriente argentina recibió también una influencia significativa de Evangelii nuntiandi, exhortación apostólica de Pablo VI sobre la evangelización del mundo contemporáneo. Desde esta perspectiva, la evangelización no consiste únicamente en transmitir conceptos religiosos, sino también en penetrar las culturas, purificarlas, elevar sus valores y permitir que el Evangelio transforme la vida social.1,3

En Argentina, este planteamiento adquirió una fisonomía propia. La teología del pueblo utilizó algunas preocupaciones comunes a la teología de la liberación -en particular, la opción preferencial por los pobres-, pero rechazó la reducción de la historia a la lucha entre clases y no convirtió el análisis marxista en criterio determinante de la reflexión teológica.1,4

Principales representantes

Entre los autores asociados a esta corriente figuran:

  • Lucio Gera, uno de sus principales inspiradores.
  • Rafael Tello, teólogo argentino vinculado a la reflexión sobre el pueblo y la piedad popular.
  • Juan Carlos Scannone, jesuita y filósofo argentino que sistematizó sus rasgos distintivos.
  • Víctor Manuel Fernández, teólogo argentino que desarrolló una teología «desde el pueblo».
  • Jorge Mario Bergoglio, posteriormente papa Francisco, cuya formación y ministerio pastoral estuvieron profundamente relacionados con esta tradición.

Juan Carlos Scannone ejerció una influencia especial en la formación intelectual y espiritual de Bergoglio. Ambos mantuvieron durante años una relación de intercambio teológico y filosófico, primero en el ámbito de la formación sacerdotal y después en la vida académica y pastoral argentina.5

Relación con la teología de la liberación

La teología del pueblo pertenece al amplio ámbito de la teología latinoamericana de la liberación, aunque no todas las corrientes de esta última comparten sus presupuestos. La relación entre ambas realidades exige distinguir los diversos métodos y orientaciones presentes en la teología de la liberación.

La opción preferencial por los pobres

La teología del pueblo afirma la opción preferencial por los pobres. Esta opción expresa la atención prioritaria de la Iglesia hacia quienes padecen pobreza, exclusión, marginación y falta de reconocimiento. La pobreza no aparece únicamente como un problema económico, sino también como una herida humana, social, cultural y espiritual.

La corriente argentina integra esta opción dentro de la vida de la Iglesia. Los pobres no quedan fuera del Pueblo de Dios ni aparecen sólo como destinatarios de asistencia o de una futura transformación política. Forman parte del sujeto eclesial y poseen una experiencia de la fe que puede enriquecer la comprensión cristiana.1,6

Diferencias con las corrientes marxistas

La teología del pueblo se distancia de las corrientes que interpretan la historia principalmente mediante la lucha de clases. Sus diferencias principales aparecen en varios puntos:

  1. La liberación procede ante todo de Dios.

    La transformación política y social tiene valor, pero no constituye la totalidad de la salvación cristiana. La liberación humana debe integrarse en una liberación más profunda del pecado y de la separación de Dios.1,2

  2. La unidad posee prioridad sobre el conflicto.

    La injusticia y la opresión son realidades verdaderas, pero no definen de modo absoluto las relaciones humanas. La reconciliación y la comunión forman parte del horizonte cristiano.

  3. El pueblo incluye a todos sus miembros.

    La categoría de pueblo no se reduce a los oprimidos enfrentados necesariamente con los opresores. También quienes ejercen poder o responsabilidad pertenecen a la comunidad histórica y están llamados a la conversión y a la reconciliación.

  4. La Iglesia conserva su estructura jerárquica.

    La autoridad eclesial no aparece como un instrumento de dominación, sino como un servicio al pueblo cristiano. La teología del pueblo no opone automáticamente pueblo y jerarquía, sino que los sitúa dentro de una eclesiología de comunión.2

  5. La cultura popular posee valor teológico.

    La religiosidad del pueblo no se interpreta simplemente como una ilusión producida por las clases dominantes. Contiene elementos que requieren purificación, pero también una auténtica búsqueda de Dios y una sabiduría espiritual nacida de la experiencia.3,7

La categoría de pueblo

Pueblo, cultura e historia

Para la teología del pueblo, una comunidad no puede comprenderse únicamente mediante categorías abstractas. Cada pueblo posee una historia, una memoria, unos símbolos, unos relatos, unas prácticas religiosas y unas formas de solidaridad que configuran su identidad.

La cultura no constituye un elemento superficial añadido a la vida humana. Expresa la manera en que las personas comprenden el mundo, el bien, la justicia, la familia, la muerte, la esperanza y la relación con Dios. Por este motivo, la evangelización debe entrar en diálogo con las culturas concretas y no limitarse a transmitir fórmulas desligadas de la experiencia histórica.

Esta perspectiva rechaza la idea de que la modernización conduzca necesariamente a la desaparición de la religión. La sociología y la teología argentinas vinculadas a esta corriente han insistido en que la experiencia religiosa continúa formando parte de las raíces culturales de muchos pueblos, especialmente de los sectores populares.8

El pueblo como sujeto

La teología del pueblo considera que el pueblo no es únicamente objeto de estudio, de asistencia o de evangelización. También constituye un sujeto histórico y eclesial.

Esta afirmación implica que los pobres y las personas sencillas no reciben pasivamente la fe. La viven, la transmiten, la celebran y la incorporan a sus relaciones familiares y comunitarias. Su experiencia puede contener una comprensión sapiencial de la fe que no siempre aparece en los discursos académicos.

Víctor Manuel Fernández ha sostenido que el pueblo cristiano, especialmente los pobres y sencillos, puede captar mediante la experiencia vivida determinados aspectos del misterio de Dios que escapan a una comprensión puramente especulativa. El teólogo, desde esta perspectiva, no se sitúa por encima del pueblo, sino que debe acercarse a él para reconocer la acción de Dios en su vida.6

Evangelización de la cultura

Inculturación

La teología del pueblo comprende la evangelización como un encuentro entre el Evangelio y las culturas. La Iglesia anuncia una verdad universal, pero ese anuncio adquiere formas históricas concretas en cada pueblo.

La inculturación no significa modificar el núcleo de la fe para adaptarlo a cualquier costumbre. Consiste en permitir que el Evangelio arraigue en una cultura, purifique lo que contradice la dignidad humana y eleve sus valores auténticos. La cultura, a su vez, ofrece lenguajes, símbolos y formas de expresión que pueden enriquecer la vida eclesial.

Juan Carlos Scannone describió este proceso como un intercambio fecundo entre el Pueblo de Dios y los pueblos históricos, especialmente mediante la religiosidad popular.3

Evangelización y transformación social

La evangelización posee consecuencias sociales. Una cultura popular evangelizada puede fortalecer la solidaridad, la responsabilidad comunitaria y la búsqueda de una sociedad más justa. La transformación social no surge únicamente de programas políticos, sino también de convicciones morales, vínculos de fraternidad y una visión de la persona fundada en la dignidad recibida de Dios.7

La teología del pueblo evita separar la evangelización de la promoción humana. Al mismo tiempo, evita reducir el Evangelio a un proyecto político. La liberación social forma parte de la misión cristiana, pero encuentra su plenitud en la reconciliación con Dios y en la transformación integral de la persona.

Eclesiología

El Pueblo de Dios

La categoría de Pueblo de Dios ocupa un lugar decisivo en esta corriente. La Iglesia no aparece como una institución situada frente al pueblo, sino como el pueblo convocado por Dios, reunido en Cristo y vivificado por el Espíritu Santo.

Esta visión permite integrar varias dimensiones:

  • La comunión de todos los bautizados.
  • La diversidad de carismas y vocaciones.
  • El servicio de la autoridad pastoral.
  • La participación de los laicos.
  • La presencia de la fe en la cultura.
  • La opción preferencial por los pobres.

La teología del pueblo reconoce la necesidad de la estructura jerárquica de la Iglesia, pero entiende la autoridad como servicio. La jerarquía no compite con el pueblo cristiano, sino que está llamada a custodiar la fe, promover la comunión y acompañar la misión evangelizadora.1,2

La sabiduría del pueblo fiel

La experiencia creyente del pueblo puede manifestar una sabiduría teológica. Esta afirmación no convierte toda opinión popular en criterio doctrinal ni sustituye el magisterio de la Iglesia por la sociología. Más bien reconoce que la fe vivida por la comunidad puede expresar una comprensión real del Evangelio.

La reflexión sobre esta sabiduría ha llevado a algunos autores a hablar de sensus populi, es decir, de un sentido espiritual propio del pueblo. Otros teólogos han advertido que la expresión necesita conservar explícitamente la referencia a la fe, pues un pueblo entendido sólo en términos sociológicos no constituye por sí mismo un criterio teológico. La formulación sensus populi fidelis expresa mejor la relación entre comunidad, fe y acción del Espíritu Santo.6

Antropología y liberación integral

La teología del pueblo entiende la liberación como una realidad integral. Incluye la liberación del pecado, la reconciliación con Dios, la defensa de la dignidad humana y la superación de las injusticias sociales.

Esta perspectiva rechaza dos reduccionismos:

  • Reducir la salvación cristiana a una transformación política.
  • Reducir la fe a una experiencia privada sin consecuencias sociales.

La persona humana posee una dimensión espiritual, moral, cultural, familiar, económica y política. Por eso, la evangelización debe atender a todas estas dimensiones sin confundirlas entre sí.

La teología del pueblo también conserva la importancia del pecado personal. Las estructuras injustas pueden favorecer el mal y perpetuar la opresión, pero la responsabilidad moral no desaparece dentro de las estructuras. La conversión personal y la transformación social deben avanzar juntas.1,2

Reconciliación y unidad

La unidad constituye una categoría central de la teología del pueblo. La existencia del conflicto no queda negada, pero el conflicto no posee la última palabra sobre la realidad humana.

Desde esta perspectiva, la injusticia exige denuncia y transformación, pero la lucha social debe orientarse hacia la reconciliación y no hacia la eliminación del adversario. Incluso quienes participan en estructuras injustas siguen siendo personas llamadas a la conversión y a la comunión.

La reconciliación cristiana no significa encubrir las injusticias ni imponer una paz superficial. Requiere verdad, justicia, reparación y conversión. Su horizonte último consiste en restablecer relaciones humanas conformes con la dignidad de todos.

Influencia en el papa Francisco

La teología del pueblo ayuda a comprender diversos aspectos del pensamiento pastoral del papa Francisco, especialmente su atención a:

  • La dignidad de los pobres.
  • La cultura popular.
  • La piedad del pueblo.
  • La evangelización de las culturas.
  • La Iglesia como pueblo de Dios.
  • La crítica del clericalismo.
  • La participación de los laicos.
  • La misericordia.
  • La transformación social desde el Evangelio.

La experiencia argentina de Bergoglio estuvo vinculada a una Iglesia cercana a los barrios populares, a las periferias sociales y a las expresiones religiosas del pueblo. En esta visión, el pastor no contempla a la población desde fuera, sino que camina con ella, escucha su memoria religiosa y discierne la acción de Dios en sus luchas y esperanzas.

La teología del pueblo también influyó en la manera de comprender la evangelización como un proceso de encuentro. La Iglesia no lleva a Dios a un pueblo que carece por completo de experiencia religiosa, sino que reconoce, purifica y orienta la presencia de la fe ya arraigada en muchas culturas populares.3,4,8

Valoración teológica

La teología del pueblo ofrece varias aportaciones relevantes a la reflexión católica:

  1. Integra la opción por los pobres en la eclesiología.

    Los pobres forman parte activa de la Iglesia y no sólo reciben su ayuda.

  2. Reconoce el valor evangelizador de la cultura popular.

    La fe se transmite también mediante símbolos, fiestas, devociones y prácticas comunitarias.

  3. Evita reducir la liberación al conflicto de clases.

    La injusticia merece una respuesta firme, pero la reconciliación permanece como horizonte cristiano.

  4. Relaciona evangelización y promoción humana.

    El anuncio de Cristo impulsa la defensa de la dignidad, la solidaridad y la justicia.

  5. Valora la sabiduría espiritual de los sencillos.

    La teología académica necesita escuchar la experiencia creyente del pueblo.

  6. Mantiene la comunión eclesial.

    La participación popular y la autoridad jerárquica aparecen como dimensiones complementarias de la Iglesia.

La corriente también exige discernimiento. La cultura popular no queda automáticamente identificada con el Evangelio, y la experiencia religiosa del pueblo necesita acompañamiento pastoral, formación doctrinal y purificación. Del mismo modo, la atención a la cultura particular de América Latina plantea la cuestión de cómo aplicar sus intuiciones en sociedades profundamente secularizadas o con tradiciones religiosas diferentes.8

Conclusión

La teología del pueblo interpreta la misión de la Iglesia desde la vida concreta de los pueblos, especialmente desde la experiencia de los pobres, la cultura popular y la religiosidad vivida. Su rasgo distintivo consiste en unir la opción preferencial por los pobres con una eclesiología de comunión, una visión positiva -aunque crítica- de la religiosidad popular y una comprensión de la liberación como transformación integral en Cristo.

Lejos de identificar al pueblo con una clase social enfrentada necesariamente a otra, esta corriente contempla al pueblo como una comunidad histórica llamada a la conversión, a la justicia y a la reconciliación. Por ello, la teología del pueblo constituye una de las expresiones más características de la teología católica latinoamericana y una clave relevante para comprender la orientación pastoral del papa Francisco.

Citas y referencias

  1. Keith Lemna, David H. Delaney. Tres vías hacia la mente teológica del Papa Francisco, 9 (2014). 2 3 4 5 6 7
  2. Keith Lemna, David H. Delaney. Tres vías hacia la mente teológica del Papa Francisco, 10 (2014). 2 3 4 5
  3. Keith Lemna, David H. Delaney. Tres vías hacia la mente teológica del Papa Francisco, 11 (2014). 2 3 4 5
  4. Keith Lemna, David H. Delaney. Tres vías hacia la mente teológica del Papa Francisco, 3 (2014). 2
  5. Keith Lemna, David H. Delaney. Tres vías hacia la mente teológica del Papa Francisco, 7 (2014).
  6. José Granados. La caridad edifica (1 Cor 8:1) - ¿qué caridad? Sobre la propuesta teológica de Víctor Manuel Fernández, 3 (2023). 2 3
  7. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 5, 2016, 11 (2016). 2 3 4
  8. Keith Lemna. El sínodo sobre sinodalidad a la luz de la teología de la misión del Papa Francisco, 11 (2023). 2 3
  9. III. Cristología y religiosidad popular, A. Pérez-Trujillo. La cristología: perspectivas actuales, 13 (1982).
Modificado el 9 de septiembre de 2026 • Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/t064cnbsk

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