Salida de Antioquía y llegada a Éfeso
Pablo partió de Antioquía y se dirigió a Éfeso, capital de la provincia de Asia, donde permaneció dos años estableciendo una comunidad vibrante y escribiendo la primera carta a los Corintios. En Éfeso, su predicación provocó la oposición de los artesanos que fabricaban ídolos de Artemisa, pues la conversión de muchos reducía sus ingresos.
Ministerio en Éfeso y conflicto con los artesanos de Artemisa
El enfrentamiento con los silversmiths de Artemisa culminó en una revuelta liderada por Demetrio, que intentó destruir los talleres de los paganos. Este episodio muestra cómo el anuncio del Evangelio alteró no solo la vida religiosa, sino también la economía de la ciudad.
Pasajes por Macedonia y Grecia (Corinto, Filipos, Tesalónica)
Desde Éfeso, Pablo cruzó nuevamente Macedonia, visitó Filipos y Tesalónica, y llegó a Corinto, donde permaneció tres meses y redactó la Carta a los Romanos (escrita desde Corinto). En Corinto, su enseñanza fortaleció a los creyentes y preparó el terreno para la futura misión a Roma.
Regreso por Asia Menor: Troas, Mitos, Mítilo
Tras su estancia en Grecia, Pablo navegó de regreso a través de las islas de Mitylene, Quíos y Samos, arribando a Troas. Allí pronunció el emotivo discurso a los ancianos de Éfeso, recordándoles su labor pastoral y exhortándolos a la vigilancia (Hechos 20:17‑38). Continuó su viaje a Mítilo y a Miletos, donde reiteró la importancia de la fidelidad al evangelio.
Arresto en Jerusalén y traslado a Cesarea
Al acercarse a Jerusalén, Pablo fue advertido por una visión de que muchos judíos intentaban matarlo (Hechos 21:21). A pesar de la advertencia, ingresó al templo y fue arrestado por los judíos que lo acusaron de profanar el recinto (Hechos 21:27‑30). Fue trasladado bajo custodia romana a Cesarea, donde permaneció bajo la vigilancia del procónsul Félix y, posteriormente, de Festus.