La obra de Tertuliano es vasta y abarca diversos géneros literarios, desde la apologética hasta la dogmática y la moral. Su estilo es conocido por su vigor, precisión y el uso de un lenguaje incisivo y, a menudo, paradójico,.
Apologética
Tertuliano fue un apologista destacado, defendiendo el cristianismo contra las acusaciones paganas y las persecuciones.
Apologeticus y Ad Nationes
En su obra Apologeticus (197 d.C.), Tertuliano argumenta contra la irracionalidad de la persecución de los cristianos, destacando la contradicción de las autoridades romanas que prohibían buscarlos pero los castigaban si eran encontrados. Famosamente acuñó la frase «anima naturaliter Christiana» (el alma naturalmente cristiana), sugiriendo que el alma humana posee una inclinación innata hacia Dios. También es conocido por la expresión «Semen est sanguis Christianorum» (La sangre de los cristianos es semilla), refiriéndose a cómo el martirio de los cristianos servía para propagar la fe,.
En Ad Nationes (197 d.C.), refutó calumnias populares contra los cristianos, como la acusación de adorar a un «Onocoetes» (una figura con cabeza de asno), devolviendo la crítica a los paganos por sus propias deidades zoomorfas. También abordó las acusaciones de infanticidio y canibalismo, instando a los acusadores a investigar si realmente creían tales atrocidades.
Dogmática
Las contribuciones de Tertuliano a la dogmática cristiana son de gran importancia, especialmente en el desarrollo del lenguaje teológico latino.
Doctrina Trinitaria
Tertuliano dio un paso gigantesco en el desarrollo del dogma trinitario al introducir los términos «una sustancia» (una substantia) y «tres Personas» (tres Personae) en latín para expresar el misterio de la Santísima Trinidad,. Aunque su enseñanza trinitaria a veces muestra inconsistencias, fusionando la doctrina romana con la de San Justino Mártir, proporcionó la fórmula esencial que luego sería refinada en el Concilio de Nicea. Sin embargo, también presentó una visión que, en su énfasis en el origen de las Personas, podría haber sido interpretada de manera que condujo a desarrollos arrianos posteriores, al sugerir que hubo un tiempo en que el Hijo no existía en su forma actual.
Cristología
En cristología, Tertuliano fue puramente romano, sin influencia griega. Habló de dos Sustancias en una Persona (Cristo), unidas sin confusión y distintas en sus operaciones, anticipando así la condena de herejías como el nestorianismo y el monofisismo.
El Espíritu Santo
Tertuliano es considerado uno de los primeros Padres en afirmar la divinidad del Espíritu Santo de manera clara y precisa. En su obra Adversus Praxean, describe al Espíritu Santo como Dios, de la sustancia del Padre, y uno y el mismo Dios con el Padre y el Hijo, que procede del Padre a través del Hijo y enseña toda la verdad.
Doctrina Eucarística
Su doctrina sobre la Eucaristía ha sido objeto de debate. Al explicar las palabras de Jesús, «Esto es mi Cuerpo», Tertuliano escribió: «Acceptum panem et distributum discipulis corpus suum illum fecit, hoc est corpus meum dicendo, id est, figura corporis mei» (Tomó el pan y, distribuyéndolo a sus discípulos, lo hizo su cuerpo, diciendo: «Esto es mi cuerpo», es decir, la figura de mi cuerpo). Si bien la frase «figura corporis mei» ha sido discutida, el contexto general de su obra implica la Presencia Real y, según algunos, incluso la transubstanciación, especialmente al mencionar la ansiedad de los fieles por no dejar caer ninguna migaja o gota de la Eucaristía. También atestigua la práctica de la comunión diaria y la reserva de la Eucaristía por parte de los laicos.
Sacramentos
Tertuliano describe los sacramentos de Bautismo, Unción, Confirmación, Órdenes y Eucaristía, enfatizando la relación entre el cuerpo y el alma en la recepción de la gracia divina: «Caro abluitur ut anima maculetur; caro ungitur ut anima consecretur; caro signatur ut et anima muniatur; caro manus impositione adumbratur ut et anima spiritu illuminetur; caro corpore et sanguine Christi vescitur ut et anima de Deo saginetur» (La carne es lavada para que el alma sea limpiada; la carne es ungida para que el alma sea consagrada; la carne es marcada [con la cruz] para que el alma también sea fortificada; la carne es sombreada con la imposición de manos para que el alma también sea iluminada por el Espíritu; la carne se alimenta del cuerpo y la sangre de Cristo para que el alma también se sacie de Dios).
Disciplina y Prácticas Eclesiásticas
Tertuliano documenta muchas costumbres observadas por tradición apostólica que no están explícitamente en la Escritura, como las renuncias bautismales, la alimentación con leche y miel después del bautismo, la comunión en ayunas, las ofrendas por los difuntos en sus aniversarios, la prohibición de ayunar o arrodillarse en el Día del Señor y entre Pascua y Pentecostés, y el uso constante de la Señal de la Cruz,.
También describe el sistema penitencial de la Iglesia de Cartago en su tiempo: los pecadores graves confesaban al obispo, quien los absolvía después de la penitencia. La penitencia pública, permitida solo una vez, podía durar mucho tiempo, incluso hasta la muerte, pero prometía el perdón y la restauración al final.