La enciclopedia católica en español

The Encyclopedia Press

The Encyclopedia Press fue la sociedad editora con sede en Nueva York que publicó la Enciclopedia Católica (The Catholic Encyclopedia), obra de referencia en lengua inglesa sobre la constitución, la doctrina, la disciplina y la historia de la Iglesia católica. Constituida en 1905 con el nombre de Robert Appleton Company y rebautizada en 1912, nació con un fin único: producir y difundir esa enciclopedia. No fue un instituto religioso ni un órgano del magisterio, sino una empresa editorial promovida por católicos, clérigos y laicos, que trabajó bajo la vigilancia de la autoridad eclesiástica.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreThe Encyclopedia Press
CategoríaLibro
Nombre Completo
  • The Encyclopedia Press, Inc.
  • Robert Appleton Company
DescripciónSociedad editora con sede en Nueva York que publicó la Enciclopedia Católica
Año de Fundación1905
CreadorCatólicos, clérigos y laicos promotores de la obra
Escritos RelacionadosThe Catholic Encyclopedia
Fecha de Creación1905
HistoriaConstituida en 1905 como Robert Appleton Company y rebautizada en 1912 como The Encyclopedia Press.
Lugar
  • Nueva York
  • Nueva York
  • Estados Unidos
TipoLibro, Sociedad editora
Enlace oficialThe Encyclopedia Press

Tabla de contenido

Denominación y naturaleza

La sociedad adoptó primero el nombre de Robert Appleton Company y, en 1912, el de The Encyclopedia Press, Inc. El cambio de nombre no alteró su finalidad: según el relato de la propia compañía, fue siempre una organización independiente, creada expresamente para publicar la Enciclopedia, y mientras la obra no estuvo terminada no emprendió ningún otro libro ni ningún otro negocio.1

La edición de 1913 circuló además con el sello de la Universal Knowledge Foundation, también de Nueva York.2

La editorial no constituye una realidad eclesial en sentido canónico. Conviene precisar sus rasgos:

  • Era una sociedad mercantil, no una persona jurídica pública de la Iglesia.
  • Sus directores eran los propios editores de la obra, junto con hombres de negocios y de finanzas que aportaron su experiencia en la impresión, la publicidad y la venta.
  • Carecía de potestad doctrinal: sus publicaciones no gozaban de autoridad magisterial.
  • Sometía los contenidos doctrinales a censores designados por la autoridad eclesiástica.1

Origen y fundación

El proyecto de una enciclopedia católica en inglés

Los promotores de la obra advirtieron que las enciclopedias generales de principios del siglo XX ignoraban o trataban de modo parcial, e incluso erróneo, muchas materias de interés para los católicos. Durante dos años los editores de algunas de esas obras intentaron corregir los artículos que habían provocado críticas, pero el resultado confirmó la necesidad de una enciclopedia propia.1

Los futuros editores acordaron el proyecto el 8 de diciembre de 1904, solemnidad de la Inmaculada Concepción, y eligieron a quienes serían sus editores. El proyecto se sometió formalmente al cardenal Farley, arzobispo de Nueva York, el 27 de enero de 1905.1

La constitución de la sociedad

La compañía se constituyó en febrero de 1905. Los cinco miembros del consejo editorial fueron a la vez miembros de su consejo de administración, con plena autoridad sobre la naturaleza, el contenido y la orientación de la obra. El 25 de febrero firmaron el contrato para producir la Enciclopedia.1

El trabajo efectivo comenzó en enero de 1905 y concluyó en abril de 1914, con la aparición del volumen de Índice. El primer tomo salió en marzo de 1907.1

Los editores

El consejo editorial permaneció sin cambios durante toda la elaboración de la obra. Lo formaron:

  • Charles G. Herbermann, profesor de Latín y bibliotecario del College of the City of New York.
  • Edward A. Pace, profesor de Filosofía en la Universidad Católica de América.
  • Condé B. Pallen, escritor y editor.
  • Thomas J. Shahan, profesor de Historia de la Iglesia en la Universidad Católica de América.
  • John J. Wynne, S.J., director de la revista The Messenger.1

Celebraron su primera reunión el 11 de enero de 1905 en la sede de The Messenger, en Nueva York. Hasta abril de 1913 mantuvieron 134 reuniones formales, además de frecuentes conferencias informales y una constante correspondencia. Más tarde abrieron oficinas en el número 1 de Union Square.1

Publicaciones

La Enciclopedia Católica

La obra principal de la editorial fue The Catholic Encyclopedia: An International Work of Reference on the Constitution, Doctrine, Discipline, and History of the Catholic Church. Se publicó en quince volúmenes de texto entre 1907 y 1912, desde Aachen-Assize hasta Tournon-Zwirner.1,3

La elaboración implicó a 1.452 colaboradores de 43 países, repartidos entre clérigos, laicos y profesionales de distintas ramas del saber, y a un cuerpo de 151 auxiliares de redacción. La materia se ordenó en treinta y dos departamentos, y cada artículo pasó por la crítica de todos los editores antes de su aceptación.1

Índice y suplementos

La obra se completó con otros volúmenes:

  • El volumen de Índice (1914), que cerró la serie original.
  • El Supplement I (1922), editado por Edward A. Pace y otros, que continuó la numeración de los volúmenes anteriores y apareció bajo el sello de The Encyclopedia Press.4
  • Un segundo suplemento, publicado en hojas sueltas por la Gilmary Society entre 1950 y 1958.3

Otras ediciones

La propia editorial publicó en 1917 The Catholic Encyclopedia and Its Makers, volumen que recoge la historia de la empresa y la semblanza de sus colaboradores.3

Principios editoriales

Los editores expusieron sus principios en un folleto con páginas de muestra publicado en febrero de 1906. Los rasgos fundamentales fueron los siguientes:

  • Exponer lo que la Iglesia enseña y ha enseñado, lo que ha hecho y sigue haciendo por el bien de la humanidad.
  • No limitarse a las ciencias eclesiásticas ni a la actividad del clero, sino registrar también lo que los católicos han aportado a la ciencia, la literatura y el arte.
  • Reconocer que no existe una ciencia propiamente católica, pero consignar la contribución de los católicos a cada rama del saber.
  • Presentar con precisión lo que la Iglesia ha definido y recoger con imparcialidad las opiniones de autoridades reconocidas en las cuestiones disputadas.
  • Ofrecer una obra enteramente nueva, no una traducción ni una compilación, con autores elegidos por su competencia que asumen la responsabilidad de lo que escriben.1

En las biografías se excluyó a las personas vivas, y el criterio de selección no fue la notoriedad sino, en el caso de los católicos eminentes, su lealtad a la Iglesia. También se incluyeron los nombres vinculados con herejías y controversias, para exponer con claridad la posición católica. Para la extensión de cada artículo se aplicó la regla quod requiritur et sufficit: lo necesario y suficiente.1

Censura eclesiástica e imprimatur

Nihil obstat e imprimatur

La Enciclopedia se publicó con nihil obstat e imprimatur, conforme a la disciplina eclesiástica vigente entonces sobre la censura previa de los libros, regulada por la constitución Officiorum ac munerum de León XIII.5 El imprimatur correspondió al arzobispo de Nueva York, bajo cuya jurisdicción se publicaba la obra.1

El prólogo señala una particularidad: el arzobispo constituyó a los propios editores en censores eclesiásticos, como muestra de confianza. Todos los artículos de carácter doctrinal se sometieron además a los censores nombrados por la autoridad eclesiástica.1

El criterio actual del Código

El Código de Derecho Canónico vigente confirma la sustancia de esta disciplina. Los pastores tienen el deber y el derecho de velar para que los escritos y los medios de comunicación no dañen la fe y las costumbres de los fieles, y de exigir que se sometan a su juicio los escritos que se vayan a publicar y tengan relación con la fe o las costumbres.6

Cuando el censor cumple su tarea debe atender solo a la doctrina de la Iglesia sobre fe y costumbres, tal como la propone el magisterio eclesiástico, sin acepción de personas.7

Alcance del imprimatur

El nihil obstat y el imprimatur declaran que una obra no contiene error doctrinal ni moral. No convierten el texto en documento del magisterio ni significan que quienes los conceden hagan suyas todas las opiniones, apreciaciones o juicios históricos del autor. La interpretación auténtica de la palabra de Dios corresponde solo al magisterio vivo de la Iglesia, y no a una obra de referencia, por autorizada que sea.8

Por eso la Enciclopedia Católica debe leerse como obra de erudición católica de su época y no como regla de fe. Se publicó antes del Código de 1917, del Concilio Vaticano II y de la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y varios de sus artículos requieren hoy contraste con el magisterio posterior.3

Fundamento magisterial de la prensa católica

El derecho de la Iglesia a servirse de los medios

El Concilio Vaticano II enseña que la Iglesia, fundada por Cristo para llevar la salvación a todos, considera parte de su misión predicar el mensaje de salvación también con los medios de comunicación social. Le corresponde, en consecuencia, el derecho originario de utilizarlos y poseerlos en cuanto sean útiles para la educación cristiana y la salvación de las almas.9

El Código lo recoge al afirmar que la Iglesia tiene el deber y el derecho originario, independiente de cualquier poder humano, de predicar el Evangelio utilizando incluso sus propios medios de comunicación social.10 Los pastores han de procurar servirse de ellos como derecho propio y como deber.11

El Concilio añade que corresponde principalmente a los laicos animar estos medios con espíritu humano y cristiano.9 La participación de laicos eminentes como editores y colaboradores de la Enciclopedia ilustra esa vocación.

Una prensa verdaderamente católica

El decreto Inter mirifica pide que se promueva una prensa honesta y una prensa verdaderamente católica, es decir, la que promovida por la autoridad eclesiástica o por los católicos se publica con el fin manifiesto de formar una opinión pública conforme a la doctrina católica y de exponer adecuadamente los hechos de la vida de la Iglesia.12

La Enciclopedia se ajusta a la segunda de esas modalidades: fue promovida por católicos, sometida a la censura de la autoridad y orientada a exponer la doctrina y la historia de la Iglesia. El mismo decreto recuerda a los fieles la obligación de sostener y ayudar a las publicaciones católicas cuyo fin principal sea divulgar y defender la verdad.13

La verdad como ley de la historia

La Enciclopedia dedicó gran parte de su espacio a la historia de la Iglesia. Esa labor se apoya en un principio que León XIII formuló con ocasión de la apertura del Archivo Secreto Vaticano, recogiendo una máxima de Cicerón: la primera ley de la historia es no atreverse a decir nada falso; la segunda, no temer decir nada verdadero.14

El Concilio exige, por su parte, que la comunicación sea verdadera e íntegra, con respeto a la justicia, a la caridad y a la dignidad de la persona.15 Esta exigencia explica la decisión de los editores de recoger con imparcialidad las opiniones de autoridades reconocidas en las cuestiones disputadas.

Competencia de los autores y libertad de investigación

Inter mirifica pide que las comunicaciones sobre materias religiosas se confíen a personas dignas y expertas y se traten con el debido respeto.16 La Enciclopedia respondió a esa exigencia mediante la selección de colaboradores por su competencia, no por su cargo.

El Código reconoce además a quienes se dedican a las ciencias sagradas una justa libertad para investigar y para manifestar prudentemente su opinión en las materias de su competencia, siempre con la debida sumisión al magisterio de la Iglesia.17

Recepción

Según el relato de la propia editorial, la obra tuvo una acogida cordial desde el primer volumen hasta el Índice. Hilaire Belloc la consideró una poderosa influencia en favor de la verdad. Georges Goyau elogió su capacidad de expresar el genio del catolicismo y comparó a sus colaboradores con una cruzada intelectual. La Dublin Review la valoró como un gran triunfo de la ciencia cristiana en lengua inglesa, y varias publicaciones protestantes alabaron su erudición y su imparcialidad.1

Esos juicios proceden del relato de la propia casa editora y deben leerse con esa cautela, pero coinciden con la posición que la obra conservó durante décadas como referencia católica en inglés.

Legado

La Enciclopedia Católica original quedó como obra de consulta histórica. Su sucesora, la New Catholic Encyclopedia, fue publicada por la Universidad Católica de América en 1967 y revisada en una segunda edición en 2002.3

La edición de 1907-1913 pasó al dominio público y fue transcrita y puesta en línea a partir de la década de 1990, primero por iniciativa de New Advent y después por otras plataformas, de modo que continúa siendo una de las fuentes más consultadas sobre historia y doctrina católicas en lengua inglesa.3

Valor eclesial de la empresa

The Encyclopedia Press ilustra una forma de apostolado intelectual propia de los fieles laicos y del clero: poner el saber al servicio de la verdad y de la información fiel sobre la Iglesia. Su aportación no consistió en definir doctrina, función reservada al magisterio, sino en reunir con rigor erudito lo que la Iglesia enseña, ha hecho y ha vivido.

La empresa muestra también la relación adecuada entre iniciativa de los fieles y vigilancia pastoral: los editores trabajaron con libertad científica, pero sometieron su obra al juicio de la autoridad eclesiástica y al criterio de la doctrina de la Iglesia.

Citas y referencias

  1. The Making of the Catholic Encyclopedia. The Catholic Encyclopedia and Its Makers, The Making of the Catholic Encyclopedia (1917). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
  2. The Catholic encyclopedia: an international work of reference. Universal Knowledge Foundation, WorldCat, OCLC 6974688, Edición de 1913 (1913).
  3. Catholic Encyclopedia. Wikipedia, History, Publication, Legacy (2026). 2 3 4 5 6
  4. The Catholic encyclopedia. Supplement I. Encyclopedia Press, Folger Shakespeare Library, Catálogo (1922).
  5. León XIII. Constitución apostólica Officiorum ac munerum, De praevia censura librorum (1897).
  6. Can. 823 1. Código de Derecho Canónico, 823 (1983).
  7. Can. 830 2. Código de Derecho Canónico, 830 (1983).
  8. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Dei Verbum, 10 (1965).
  9. Concilio Vaticano II. Decreto Inter mirifica, 3 (1963). 2
  10. Can. 747 1. Código de Derecho Canónico, 747 (1983).
  11. Can. 822 1. Código de Derecho Canónico, 822 (1983).
  12. Concilio Vaticano II. Decreto Inter mirifica, 14 (1963).
  13. Concilio Vaticano II. Decreto Inter mirifica, 17 (1963).
  14. León XIII. Carta apostólica Saepenumero considerantes, Acta Leonis XIII, vol. III, pág. 268 (1883).
  15. Concilio Vaticano II. Decreto Inter mirifica, 5 (1963).
  16. Concilio Vaticano II. Decreto Inter mirifica, 11 (1963).
  17. Can. 218. Código de Derecho Canónico, 218 (1983).
Modificado el 3 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.80 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/7kfcg89p1

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