Adán y Cristo
San Pablo presenta a Adán como figura de quien había de venir, es decir, de Cristo. La comparación enlaza el comienzo de la historia humana con la obra salvadora de Jesús y muestra cómo la figura antigua adquiere un sentido más profundo al contemplarla desde el cumplimiento cristiano.,
Noé, el diluvio y el bautismo
El diluvio y el arca de Noé prefiguran la salvación por el Bautismo. La tipología no identifica ambos acontecimientos: reconoce entre ellos una correspondencia que el Nuevo Testamento aplica a la vida sacramental cristiana.
El paso del mar Rojo y la nube
La nube y el paso del mar Rojo también aparecen como figuras vinculadas a la salvación cristiana. Estos episodios conservan su lugar en la memoria de Israel y, en la lectura cristiana, ayudan a comprender la liberación que Dios ofrece en Cristo.,
El agua de la roca y los dones de Cristo
San Pablo relaciona el agua que brotó de la roca en el desierto con los dones espirituales de Cristo. La figura enlaza la provisión de Dios durante el éxodo con la vida que recibe la comunidad cristiana.
El maná y la Eucaristía
El maná del desierto prefigura la Eucaristía, que el Evangelio de san Juan relaciona con el verdadero pan bajado del cielo. La lectura tipológica establece así una continuidad entre el alimento dado a Israel durante su peregrinación y el don eucarístico.,
La Pascua y Cristo
La Pascua de Israel constituye uno de los grandes marcos de la lectura cristiana de la salvación. El Catecismo vincula la cena pascual judía con la institución de la Eucaristía y sitúa la Pascua entre las realidades de la Antigua Alianza que encuentran cumplimiento en el misterio de Cristo.