Los títulos marianos se pueden clasificar en varias categorías, aunque a menudo se superponen, reflejando diferentes aspectos de la persona y el papel de María.
Títulos Cristológicos y Teológicos
Estos títulos resaltan la relación de María con Cristo y su papel en el misterio de la Encarnación y la Redención.
Madre de Dios (Theotokos)
Este es el título más fundamental y antiguo de María,. Proclamado dogmáticamente en el Concilio de Éfeso en el año 431, afirma que María es verdaderamente la Madre de Dios porque es la madre del Hijo eterno de Dios hecho hombre, quien es Dios mismo,. Este título subraya la divinidad de Cristo y la unidad de sus naturalezas divina y humana en una sola persona.
Madre del Redentor
Como Madre de Jesús, quien es el Redentor del mundo, María es reconocida como la Madre del Redentor,. Ella cooperó libremente con la gracia de Dios, desempeñando un papel crucial en el plan divino de salvación,.
Nueva Eva
Los Padres de la Iglesia compararon a María con Eva, llamándola la «Madre de los vivientes». Así como Eva contribuyó a la muerte por su desobediencia, María, por su fe y obediencia, se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano. «La atadura de la desobediencia de Eva fue desatada por la obediencia de María».
Títulos de Intercesión y Patrocinio
Estos títulos enfatizan el papel de María como intercesora y protectora de los fieles.
Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora
La maternidad de María en el orden de la gracia comenzó con su consentimiento en la Anunciación y continuó sin vacilar al pie de la cruz, perdurando hasta la consumación eterna de todos los elegidos. Asunta al cielo, no dejó a un lado este oficio salvífico, sino que con su constante intercesión sigue procurándonos los dones de la salvación eterna. Por su caridad maternal, cuida a los hermanos de su Hijo que aún peregrinan en la tierra, rodeados de peligros y dificultades, hasta que sean conducidos a la felicidad de su verdadero hogar,. Por ello, la Santísima Virgen es invocada por la Iglesia bajo los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora. Es importante entender que esta mediación de María no quita ni añade nada a la dignidad y eficacia de Cristo, el único Mediador,. Su función es subordinada y derivada, y su papel es llevarnos a Cristo.
Madre de la Iglesia
Jesús extendió la maternidad de María a toda la Iglesia cuando la confió a su discípulo amado poco antes de morir en la cruz. Desde ese momento, todos hemos sido acogidos bajo su manto. La Iglesia la honra como Madre de la Iglesia y como modelo de discipulado perfecto,.
Reina del Universo
Al finalizar su vida terrena, la Inmaculada Virgen fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y exaltada por el Señor como Reina del universo, para que de este modo se conformase más plenamente con su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte. El Papa Pío IX, en Ineffabilis Deus, la describe como la Reina del cielo y de la tierra, exaltada sobre todos los coros de ángeles y santos, y que, estando a la diestra de su Hijo unigénito, presenta nuestras peticiones de manera eficaz.
Títulos de Santidad y Privilegios
Estos títulos destacan la singular santidad y los privilegios divinos concedidos a María.
Inmaculada Concepción
Este dogma, proclamado por el Papa Pío IX en 1854, afirma que la Santísima Virgen María, desde el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano. Este privilegio la hizo «llena de gracia» desde el principio,.
Siempre Virgen
La Iglesia venera a María como la Siempre Virgen, quien concibió a Jesús por obra del Espíritu Santo, permaneciendo virgen antes, durante y después del parto.
Asunción
La Iglesia profesa que en su muerte, la Madre de Dios no experimentó la corrupción corporal, sino que fue «trasladada de la tierra al cielo», «elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial por el Señor». La Dormición (o Asunción) de la Madre de Dios es un signo de nuestra propia resurrección.
Panagia (Toda Santa)
Este título, común en las Iglesias de Oriente, subraya la santidad perfecta de María, quien fue preservada de toda mancha de pecado original y fue plena y libremente fiel al Señor. En ella, el Espíritu Santo ha manifestado plenamente su don, conformándola completamente a su Hijo.
Títulos Devocionales y Litúrgicos
Estos títulos son a menudo el resultado de la piedad popular, de apariciones marianas o de devociones específicas.
Hodegetria (La que muestra el camino)
Este título, especialmente presente en la tradición oriental, se refiere a los íconos de la Madre de Dios que señalan a Cristo, «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6),. La función de María es llevarnos a su Hijo.
Eleousa (La que es llena de ternura misericordiosa)
También un título oriental, Eleousa describe la íntima comunión de la Madre y el Hijo, y la ternura maternal de María,.
Nuestra Señora de Fátima, Lourdes, Guadalupe, Loreto, Częstochowa
Estos títulos provienen de apariciones marianas o de santuarios específicos que se han convertido en centros de peregrinación y evangelización. En estos lugares, la memoria de eventos relacionados con la intercesión de María transmite el mensaje de su ternura maternal, abriendo los corazones a la gracia divina.
Madre de los Dolores
Este título se refiere a la participación de María en los sufrimientos de su Hijo, especialmente al pie de la cruz. Su corazón, inundado de amargura, ofrecía a Dios la vida de su Hijo para nuestra salvación.
Inmaculado Corazón de María
La devoción al Inmaculado Corazón de María expresa reverencia por su compasión maternal tanto por Jesús como por todos nosotros, sus hijos espirituales, mientras estaba al pie de la Cruz. Este corazón de virgen y madre ha seguido siempre la obra de su Hijo y se ha extendido a todos aquellos a quienes Cristo ha abrazado con amor inagotable.