El relato en el Génesis
El texto de la Nueva Versión Revisada Estándar, edición católica describe que toda la humanidad hablaba una sola lengua y decidió construir una torre cuya cúspide llegara al cielo para «hacerse un nombre» y evitar la dispersión (Gn 11: 1‑4). Dios, al observar su proyecto, confunde las lenguas y dispersa a los pueblos por toda la tierra (Gn 11: 5‑9)1.
Significado inmediato
El autor bíblico señala que la unidad lingüística, sin la guía divina, se vuelve peligrosa: «nada les será imposible» (Gn 11: 6). La confusión de lenguas es, pues, una medida de justicia que impide la arrogancia humana de alcanzar el cielo por sus propios medios1.
