Dignidad del trabajo según el Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que el trabajo procede directamente de la dignidad del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios y que es un deber que honra los dones del Creador1. Además, el trabajo puede ser redentor, al unirse al sacrificio de Cristo y permitir al hombre colaborar en la obra de salvación1.
El trabajo como participación en la obra de la creación
Desde la perspectiva cristiana, el trabajo es una participación en la obra de creación: al subyugar la tierra y al servir al prójimo, el trabajador coopera con la obra del Señor (cf. Génesis 1:28). El Papa Juan Pablo II subraya que la espiritualidad del trabajo implica reconocer que cada labor humana es una co‑creación con Dios, una idea desarrollada en Laborem Exercens2.
