La Inquisición medieval (siglo XIII)
El primer antecedente de la Inquisición se sitúa en la primera mitad del siglo XIII, bajo el pontificado de Gregorio IX (1227‑1241), cuyo objetivo era suprimir la herejía en todas sus formas1. Inicialmente la persecución de la herejía correspondía a los obispos locales; sin embargo, el Santo Oficio introdujo legados papales y, posteriormente, la participación de órdenes religiosas como los dominicos y franciscanos1.
Consolidación institucional (siglos XIV‑XV)
A mediados del siglo XV la actividad inquisitorial decayó por la extinción de grandes movimientos heréticos como los cátaros. Sin embargo, la Inquisición española revivió el instituto bajo el auspicio de los monarcas católicos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, con el apoyo papal de Sixto IV en 14781. Este renacimiento marcó el comienzo de una fase de expansión y especialización del tribunal.
