La fundación de la Orden Trinitaria surgió de una profunda inspiración divina experimentada por San Juan de Mata1. Nacido en Provenza, San Juan de Mata estudió teología en París, donde obtuvo su doctorado y fue ordenado sacerdote1. Durante su primera Misa, en el momento de la consagración en 1193, tuvo una visión de Cristo Redentor sosteniendo a dos esclavos —uno blanco y otro de color— a quienes ofrecía la libertad redentora2. Esta visión lo impulsó a dedicar su vida a la liberación de los esclavos cristianos2.
Para reflexionar sobre esta revelación y desarrollar su proyecto, Juan de Mata se retiró al desierto de Cerfroid2. Allí se encontró con San Félix de Valois, un ermitaño que ya vivía en soledad y oración en el bosque de Gandelu, cerca de Soissons1,3. Juan compartió su plan con Félix, quien, a pesar de tener setenta años, se ofreció a unirse a la empresa1. Juntos, viajaron a Roma a finales de 1197 o principios de 1198 para obtener la aprobación papal1,3.
El Papa Inocencio III, convencido de que ambos hombres estaban guiados por el Espíritu Santo, concedió su aprobación a la nueva orden religiosa el 17 de diciembre de 1198, mediante la bula Operante divinae dispositionis clementia4,1,5. La orden fue nombrada «Orden de la Santísima Trinidad para la Redención de Cautivos»3. El Papa encargó al obispo de París y al abad de San Víctor que redactaran la regla, la cual fue confirmada en la misma fecha1,3. Los religiosos fueron instruidos para vestir un hábito blanco con una cruz roja y azul en el pecho1. Cerfroid, el lugar del retiro de San Félix, se convirtió en la casa principal de la orden4,3.
