El ungüento santo acompaña a los cristianos a lo largo de sus vidas, desde el catecumenado y el Bautismo hasta el momento en que se preparan para encontrarse con Dios.
Bautismo
En el Bautismo, se realizan dos unciones con óleo:
La unción pre-bautismal con el óleo de los catecúmenos simboliza la limpieza y el fortalecimiento, preparando al bautizando para la nueva vida,.
La unción post-bautismal con el Santo Crisma significa la consagración y la incorporación al misterio pascual de Cristo,. A través de esta unción, los cristianos participan en el sacerdocio real y profético de Cristo.
Confirmación
El Sacramento de la Confirmación se administra mediante la unción con el Santo Crisma en la frente, acompañada de la imposición de manos,. Esta unción es el signo de la consagración y de la recepción del don del Espíritu Santo, que sella al cristiano y lo capacita para dar testimonio de Cristo y difundir el aroma de Cristo en el mundo,,,.
Orden Sagrado
El Santo Crisma también se utiliza en el Sacramento del Orden Sagrado. En la ordenación episcopal, se unge la cabeza y las manos del obispo, y en la ordenación sacerdotal, se ungen las manos del sacerdote,. Esta unción significa la participación en el sacerdocio de Cristo y la consagración para el ministerio sagrado,.
Unción de los Enfermos
El Sacramento de la Unción de los Enfermos se administra con el óleo de los enfermos,. Este sacramento está destinado a fortalecer a aquellos que están siendo probados por la enfermedad. A través de la imposición de manos del sacerdote, la unción con aceite y las oraciones, se otorga una gracia especial del Espíritu Santo que trae salud al individuo, fomenta la confianza en Dios y da fuerza para resistir las tentaciones y la ansiedad ante la muerte,. La Iglesia ora para que este óleo sea un remedio para todos los que son ungidos con él, sanándolos en cuerpo, alma y espíritu, y librándolos de toda aflicción,,. Aunque su propósito principal es espiritual, puede seguirse una recuperación de la salud física si es beneficiosa para la salvación de la persona enferma,. Este sacramento no es solo para los moribundos, sino para cualquiera que esté en peligro de muerte por enfermedad o vejez.