Unidad como «no división» (sentidos fundamentales)
En la metafísica clásica, la voz «uno» (unidad) tiene varios sentidos, pero puede reducirse a un fundamento común: se llama «uno» aquello que no admite división «en el grado y según el modo en que lo es». Desde esa perspectiva, dos cosas «son una» si, en cierto orden, no se separan en partes que las fragmenten como distintas. Así, se habla de «un hombre», «un animal» o «una cantidad continua» según el modo en que lo indivisible se conserva.3
Ese enfoque permite entender que la unidad no es una entidad separada que «flote» fuera de las cosas, sino un modo de comprender el ente en cuanto ente y en cuanto constituido de tal forma que puede afirmarse como «una».1,3
Unidad y diversos niveles (no es lo mismo uno-numérico que uno-trascendental)
Además del sentido básico, se distinguen modos de unidad:
Unidad en número, propia de lo que tiene una materia y puede contarse.
Unidad en especie, según una estructura inteligible una.
Unidad en género por semejanza en la figura de la predicación.
Unidad analógica o proporcional, cuando las realidades guardan una relación semejante a la de un tercero con un cuarto.3
La unidad trascendental se ubica más allá de estos niveles porque expresa la unidad como propiedad general del ser, no restringida a un género particular ni agotada por el modo numérico.2,4

