La Iglesia Católica ha sido una fuerza impulsora en la fundación de universidades desde sus inicios4. Las raíces históricas de las universidades católicas se encuentran en las escuelas catedralicias que surgieron en Europa al comienzo de la era post-romana5. Estas escuelas, vinculadas a los primeros lugares de culto cristiano, ofrecieron un ambiente propicio para el estudio de las artes liberales, incluyendo la astronomía, y sentaron las bases para las primeras grandes universidades5.
Fue la Iglesia Católica la que dio origen e impulso vital a las primeras instituciones universitarias en Europa6. Universidades como París, Bolonia, Oxford, Padua y Salamanca son ejemplos destacados de este legado, habiendo surgido del corazón de la Iglesia5,7,8,9. Estas instituciones medievales se organizaron en torno a hombres que eran a la vez teólogos y humanistas, y la educación superior abarcó no solo la teología y la filosofía, sino también una amplia gama de disciplinas profanas7.
Con el paso de los siglos, a medida que las autoridades civiles comenzaron a desarrollar sus propias universidades, la Iglesia continuó fundando y apoyando centros de aprendizaje e instrucción, lo que se refleja en el considerable número de universidades católicas establecidas en tiempos más recientes en todo el mundo4.
En el segundo milenio, con el crecimiento de las ciudades, surgieron gremios de maestros y estudiantes que evolucionaron hacia los studia generalia y, en el siglo XIII, florecieron en universidades10. Figuras como Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura infundieron en estas nuevas universidades un amor por la ciencia y la erudición, profundizado por su compromiso con la sabiduría y la santidad de Cristo10. La cultura informada por la fe católica fue la matriz en la que nacieron y prosperaron las universidades10.
Cuando la acción de Europa se extendió a las Américas, la Iglesia también fundó universidades y escuelas superiores para satisfacer las necesidades del Nuevo Mundo, como las de Santo Domingo, Lima, Ciudad de México, Sucre, Quito, la Universidad Javeriana de Bogotá, Córdoba y San Carlos de Guatemala11.
