El nombre aparece en el Génesis dentro de la expresión hebrea tradicionalmente traducida como «Ur de los caldeos». El relato sitúa allí a Téraj, padre de Abram, junto con sus hijos y sus familias. Desde Ur, Téraj emprendió el camino hacia Canaán, pero se estableció en Jarán, donde murió. Después, Dios llamó a Abram para que abandonara su tierra, su parentela y la casa de su padre, y marchara hacia la tierra que Dios le mostraría.1,2
El nombre Ur suele relacionarse con la antigua ciudad mesopotámica de Uru, conocida en la documentación cuneiforme. La geografía bíblica tradicional la localiza en la ribera derecha del bajo Éufrates, en el lugar identificado con el actual Tell el-Muqayyar.3
La expresión «de los caldeos» requiere cierta cautela histórica. En el Antiguo Testamento, «caldeos» puede funcionar como una designación geográfica o étnica vinculada al ámbito meridional de Mesopotamia. En otros libros bíblicos, especialmente en los textos relacionados con Babilonia, el término adquiere un sentido político y cultural asociado al poder babilónico. No conviene trasladar automáticamente ese significado posterior al tiempo patriarcal de Abraham: el Génesis presenta una tradición literaria y teológica transmitida en épocas distintas de los acontecimientos que narra.


