En la ética católica, el concepto de uso del prójimo como medio se opone radicalmente al personalismo cristiano, que afirma la inviolable dignidad de toda persona humana. Esta noción, inspirada en la filosofía moral pero elevada por la Revelación, prohíbe tratar al semejante como un medio utilitario para fines ajenos a su bien integral. La Iglesia Católica, a lo largo de su magisterio social, ha denunciado esta actitud en contextos como la economía, la política y las relaciones interpersonales, recordando que la caridad verdadera respeta los derechos del otro y busca su elevación espiritual y material.4,5
El término evoca la crítica kantiana al uso instrumental del hombre, pero en el catolicismo adquiere una dimensión teológica profunda: el prójimo es Cristo mismo en los más necesitados (Mt 25,40). Así, instrumentalizarlo equivale a rechazar el Evangelio. Este artículo explora sus fundamentos, desarrollo doctrinal y aplicaciones prácticas.
