La estructura monetaria griega más difundida organizaba las unidades de la siguiente manera:
- 1 Talento = 60 minas.
- 1 Mina = 100 dracmas.
- 1 Dracma = 6 óbolos.
- 1 Talento = 6.000 dracmas.,
La mina y el talento funcionaban principalmente como unidades de peso y de cuenta, no como monedas acuñadas de uso ordinario. Las piezas acuñadas más frecuentes eran la dracma, el didracma y el tetradracma.
El óbolo
El óbolo era una fracción de la dracma:
1 dracma = 6 óbolos.,
También existían fracciones menores, como el medio óbolo y el cuarto de óbolo. La división descendía hasta el cuarto de óbolo, equivalente a la vigesimocuarta parte de una dracma.
El óbolo podía representar, por tanto, una cantidad pequeña de plata. Su valor concreto dependía del patrón monetario empleado, pues una dracma ática no pesaba lo mismo que una dracma egineta.
La dracma
La dracma era una moneda griega de plata. El término griego drachmé se relaciona tradicionalmente con la idea de «tomar un puñado» o «asir», aunque también existe una explicación etimológica vinculada con una fracción de la mina.
En el sistema descrito por la tradición numismática:
- Equivalía a 6 óbolos.
- Constituía la cuarta parte de un estáter.
- Representaba la centésima parte de una mina.
- Equivalía a la seis-milésima parte de un talento.
La dracma ática pesaba aproximadamente 66 granos, mientras que la dracma egineta pesaba cerca de 93 granos. La dracma egineta equivalía aproximadamente a una dracma ática y dos tercios.
La moneda recibió distintos valores según el patrón monetario. Por ello, no resulta correcto atribuir a toda dracma bíblica un peso único.
La dracma en la Sagrada Escritura
La dracma aparece en el Antiguo Testamento, en 2 Macabeos 12,43, donde Judas Macabeo envía doce mil dracmas a Jerusalén para ofrecer sacrificios por los muertos.
En el Nuevo Testamento aparece en la parábola de la mujer que posee diez dracmas y pierde una:
«¿Qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara, barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla?» (Lc 15,8).
La moneda perdida posee un valor económico real, pero la parábola utiliza esa pérdida para expresar la alegría por la conversión y el valor de cada persona ante Dios.
El didracma y el tetradracma
El didracma equivalía a dos dracmas. En el sistema persa, el darico de oro correspondía aproximadamente a un didracma griego de plata dentro de las equivalencias monetarias antiguas.
El tetradracma, equivalente a cuatro dracmas, fue una de las monedas más acuñadas del mundo griego. Las piezas más comunes presentaban diámetros aproximados de entre 25 y 33 milímetros.