El cáliz
El cáliz es el vaso que recibe el vino que, tras la consagración, se transforma en la Sangre de Cristo. Debe poseer un fondo plano que permita observar el vino durante la celebración y estar fabricado con metales nobles o materiales que cumplan los criterios de pureza establecidos por la Iglesia2.
El patén
El patén sostiene el pan que será consagrado. Su superficie debe ser lisa y suficientemente amplia para que la hostia repose sin romperse, y su altura mínima recomendada es de ocho pulgadas (≈ 20 cm)3.
Otros vasos litúrgicos
Además del cáliz y el patén, la Misa puede requerir vasos auxiliares como el pincel para la limpieza del cáliz, la copa para la comunión y los vasos de agua empleados en la purificación de los utensilios4.
