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Vetus Latina

La Vetus Latina-«latina antigua»- es el nombre colectivo de las primeras traducciones de la Biblia al latín, anteriores a la revisión de san Jerónimo que dio origen a la Vulgata. No designa una traducción única y uniforme: sus textos circularon en distintas formas y dejaron una huella duradera en la lectura bíblica de la Iglesia latina.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreVetus Latina
CategoríaLibro
Nombre CompletoItala, Vetus Itala
DescripciónPrimeras versiones bíblicas latinas que precedieron a la Vulgata. Nombre colectivo de las primeras traducciones de la Biblia al latín, anteriores a la revisión de san Jerónimo que dio origen a la Vulgata
Contexto HistóricoLa expansión del latín entre los cristianos del Occidente cristiano, abarcando el norte de África, Roma, el norte de Italia, la Galia y España.
Escritos RelacionadosVulgata, Códice de Vercelli, Códice de Verona, Códice Palatino, Códice de Brescia, Palimpsesto de Fleury, Códice de Múnich, Códice Gigante
HistoriaLa necesidad de contar con textos bíblicos en latín creció desde el siglo II a medida que el griego perdió terreno. Hacia finales del siglo II existía al menos una versión de toda la Biblia. A finales del siglo IV, el papa Dámaso encargó a san Jerónimo revisar los Evangelios, dando origen a la Vulgata, que se impuso gradualmente.
ImportanciaTestimonio del texto bíblico antiguo, contribuyó a formar el vocabulario cristiano latino y ejerció influencia sobre la Vulgata y traducciones posteriores.
Personas RelacionadasSan Jerónimo, Papa Dámaso, Tertuliano, San Cipriano
TipoLibro, Traducciones de la Biblia al latín

Tabla de contenido

Nombre y alcance

La expresión Vetus Latina identifica las antiguas versiones bíblicas latinas que precedieron a la Vulgata. También aparece la denominación Vetus Itala o, sencillamente, Itala. Esta última no debe entenderse como el título inequívoco de una traducción acabada y común a todas las comunidades: la tradición latina antigua presentaba variantes regionales y diferencias entre manuscritos.1,3

La cuestión de si todas esas versiones procedían de una traducción primitiva común o de varias traducciones sigue siendo objeto de discusión. En cualquier caso, los testimonios conservados no reproducen un texto uniforme. Los copistas introdujeron correcciones y, con el tiempo, también influyó en ellos la difusión de la Vulgata, lo que complica la clasificación de los manuscritos.1,2

Origen y contexto histórico

La expansión del latín entre los cristianos

La necesidad de contar con textos bíblicos en latín creció a medida que el griego perdió terreno en comunidades cristianas donde aumentaba el uso de la lengua latina. Desde el siglo II hubo preocupación por disponer de versiones que los fieles pudieran comprender. Las traducciones latinas transmitieron libros que antes circulaban en griego y facilitaron su lectura en la vida eclesial.4

Los testimonios antiguos relacionan el Antiguo Testamento latino principalmente con la versión griega de los Setenta, mientras que el Nuevo Testamento latino partía de manuscritos griegos. Antes de terminar el siglo II ya circulaban en latín algunos libros del Antiguo Testamento; hacia finales de ese siglo existía al menos una versión de toda la Biblia, aunque no se conserva íntegra en los manuscritos antiguos conocidos.1

Diversidad de formas regionales

La Vetus Latina circuló en distintas zonas del Occidente cristiano, entre ellas el norte de África, Roma, el norte de Italia, la Galia y España. Sus formas diferían en vocabulario, estilo y lecturas. La investigación textual ha distinguido tradicionalmente tipos africano, europeo e italiano, aunque los testimonios conservados no siempre permiten trazar fronteras nítidas entre ellos.3,2

El tipo africano, conocido a través de autores como Tertuliano y san Cipriano, presenta un estilo considerado más áspero. El europeo muestra diferencias de expresión y quizá incluya traducciones nuevas, no solo revisiones de una versión anterior. El tipo italiano guarda relación con la tradición europea y con la revisión que san Jerónimo realizó para algunos libros de la Vulgata. Estas categorías describen familias textuales, no necesariamente traducciones completas producidas de una sola vez.2

Relación con san Jerónimo y la Vulgata

A finales del siglo IV, las diferencias entre las formas latinas de la Biblia impulsaron una revisión. El papa Dámaso encargó a san Jerónimo revisar los Evangelios a partir de manuscritos griegos. La tarea se realizó en Roma hacia el año 383; Jerónimo corrigió errores y ajustó traducciones que podían alterar el sentido. La revisión jeronimiana no borró de inmediato la tradición anterior: copistas y comunidades conservaron lecturas antiguas, y manuscritos posteriores pueden combinar elementos de varias procedencias.1,3

La Vulgata acabó imponiéndose gradualmente en Occidente. La relación entre ambas tradiciones fue, sin embargo, de continuidad además de sustitución: la antigua versión influyó en la lengua bíblica latina y algunas lecturas de tradición anterior pasaron a formar parte de la transmisión de la Vulgata. En el siglo XVI, el Concilio de Trento reconoció a esta última como versión latina de referencia de la Iglesia, sin que ello supusiera despreciar los textos originales hebreos y griegos.4,5,3

Manuscritos y conservación

La Vetus Latina no se conserva en una Biblia completa y homogénea. Los manuscritos transmiten secciones de diversos libros, y algunos códices bilingües presentan el texto latino junto al griego. La transmisión manuscrita, las correcciones de los copistas y la influencia posterior de la Vulgata dificultan reconstruir con certeza las formas más antiguas.2

Entre los testimonios más conocidos figuran:

  • Códice de Vercelli, identificado con la letra a, un manuscrito del siglo IV que contiene los Evangelios.
  • Códice de Verona, b, del siglo V, con los Evangelios.
  • Códice Palatino, e, del siglo V, con texto de los Evangelios y testimonios latinos asociados también a otras partes del Nuevo Testamento.
  • Códice de Brescia, f, del siglo VI, con los Evangelios y un texto de tipo italiano.
  • Palimpsesto de Fleury, h, de los siglos IV o V, con fragmentos de Mateo y Marcos y un texto africano antiguo relacionado estrechamente con la tradición de san Cipriano.
  • Códice de Múnich, q, de los siglos VI o VII, con los Evangelios y texto de tipo italiano.2

Un palimpsesto es un manuscrito cuyo soporte se reutilizó: una escritura anterior, a menudo parcialmente borrada, queda bajo otra más reciente. Estos documentos resultan especialmente valiosos porque permiten recuperar fragmentos antiguos que no llegaron hasta nosotros en copias independientes. El llamado Códice Gigante, aunque mucho más tardío, conserva en Hechos y en el Apocalipsis un testimonio importante de la forma europea de la antigua tradición latina.2

Importancia para la historia bíblica y la Iglesia

Testimonio del texto bíblico antiguo

Los manuscritos de la Vetus Latina ayudan a estudiar cómo leían la Biblia los cristianos latinos antes de que la Vulgata alcanzara predominio. Sus variantes permiten comparar formas antiguas del texto con otros testimonios bíblicos. Su valor no depende de que todos sus manuscritos sean iguales: precisamente sus diferencias muestran cómo se transmitió y revisó la Biblia en comunidades diversas.2,3

Influencia en el canon y en el vocabulario cristiano

La antigua tradición latina transmitió libros protocanónicos y deuterocanónicos del Antiguo Testamento, así como fragmentos de algunos libros. Por ello ocupó un lugar relevante en la historia del canon bíblico. También contribuyó a formar el vocabulario cristiano latino y ejerció influencia sobre la Vulgata y, a través de esta, sobre traducciones posteriores.1

Distinción entre Vetus Latina y Vulgata

La Vetus Latina y la Vulgata pertenecen a etapas distintas de la transmisión bíblica latina. La primera comprende las versiones anteriores, diversas entre sí y conservadas de manera fragmentaria; la segunda se vincula principalmente con la revisión de san Jerónimo y con la forma que llegó a consolidarse como versión predominante en la Iglesia occidental. La Vulgata, por tanto, no es simplemente otro nombre para la Vetus Latina, aunque ambas tradiciones se influyeran mutuamente.2,1,3

Citas y referencias

  1. Versiones de la Biblia, Enciclopedia Católica, Versiones de la Biblia (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Manuscritos de la Biblia, Enciclopedia Católica, Manuscritos de la Biblia (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. El Nuevo Testamento, Enciclopedia Católica, El Nuevo Testamento (1913). 2 3 4 5 6
  4. Scripta Theologica. Recensiones, 8 (1973). 2
  5. A. García-Moreno. A propósito de la Neovulgata, 3 (1977).
Modificado el 13 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.72 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/4n9s5k86h

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