Orígenes y la tradición preconciliar
La normativa litúrgica del rito romano se consolidó tras el Concilio de Trento, cuando el Papa Pío V ordenó la codificación del Misal y el Breviario para garantizar una única forma de celebrar la Misa2. A lo largo de los siglos, pequeñas adaptaciones mantuvieron la unidad del rito sin alterar su genio esencial, de modo que la edición de 1962 se presentó como la continuación de una tradición milenaria3.
El Missal de 1962 y su promulgación
El Missale Romanum de 1962 fue editado bajo la autoridad papal de San Juan XXIII y nunca fue abrogado. En su introducción se subrayó la intención de restaurar la pureza litúrgica y de ofrecer a los fieles la forma que habían conocido desde su infancia4. El propio documento afirmó que el misal de 1962 «no fue juridicamente abrogado y, en principio, siempre estuvo permitido»4.
El Concilio Vaticano II y la reforma litúrgica
El Concilio, a través de la constitución Sacrosanctum Concilium (n.º 14), impulsó una renovación que buscaba una mayor participación activa del pueblo de Dios y una mayor accesibilidad de la liturgia5. El Papa Pablo VI promulgó el Missale Romanum de 1970, describiendo la reforma como una simplificación cuidadosa que preservaba la sustancia del rito5. Esta reforma dio origen al llamado Novus Ordo.
