La maternidad subrogada puede presentar diversas configuraciones según el origen de los gametos y la relación genética entre la gestante y el niño.
Gestación con gametos ajenos
Una mujer puede llevar en su útero un embrión formado mediante la unión del óvulo y los espermatozoides de otras personas. En este caso, la gestante no posee vínculo genético con el niño y acepta entregar al nacido a quienes encargaron o concertaron el embarazo.1
Gestación con óvulo de la propia gestante
También puede ocurrir que la mujer aporte su propio óvulo, fecundado con el semen de un hombre distinto de su marido, y que después entregue el niño a la persona o pareja que promovió el embarazo. Esta modalidad une en la misma mujer la maternidad genética y la gestacional, pero mantiene la separación entre la gestación y la responsabilidad parental prevista en el acuerdo.1
Gestación altruista y gestación remunerada
Algunos acuerdos excluyen una remuneración directa, mientras que otros incluyen una compensación económica. La diferencia económica no cambia por sí misma el juicio moral católico sobre la estructura de la práctica: en ambos casos, una mujer asume el embarazo con la obligación de entregar el niño a terceros y la procreación queda organizada mediante la intervención de personas ajenas a la relación conyugal.1

