Orígenes de la devoción
La tradición mariana en Bolivia se remonta a la época colonial, cuando los misioneros españoles introdujeron la veneración a la Virgen María bajo diversos títulos. Con el paso del tiempo, la fe popular adoptó nombres locales que resonaban con la identidad cultural de cada comunidad. En el caso de Chaguaya, la devoción surgió en el contexto de la zona de Santa Cruz, donde la imagen fue recibida como una «mamita» protectora de los habitantes, especialmente de los campesinos y mineros que buscaban su intercesión en la vida cotidiana1.
Desarrollo durante el siglo XX
Durante el siglo XX la devoción a la Virgen de Chaguaya se consolidó mediante peregrinaciones, fiestas patronales y la construcción de capillas dedicadas a su imagen. Los papeles de los obispos locales y la participación de la Iglesia en la organización de actos litúrgicos contribuyeron a que la devoción adquiriera un carácter institucional, sin perder su carácter popular y espontáneo.
