Orígenes y la Reconquista
Según la tradición, la imagen de la Virgen fue descubierta en el siglo VIII, cuando el rey asturiano Don Pelayo, líder de la resistencia contra la ocupación árabe, se refugió en la cueva de Covadonga. La ayuda de la Virgen habría sido decisiva para la victoria sobre los musulmanes en la Batalla de Covadonga (718), marcando el inicio de la Reconquista española2. Desde entonces, la figura de la Santina se convirtió en símbolo de la defensa de la fe y de la identidad nacional asturiana1.
Desarrollo del culto mariano
Durante los siglos posteriores, la devoción creció de forma constante. Los peregrinos acudían a la cueva para agradecer favores y buscar protección, y la imagen fue venerada como Madre y Reina de la Montaña en el himno popular asturiano. La tradición oral y los testimonios de milagros fortalecieron la fe popular, convirtiendo a Covadonga en una de las primeras «piedras» del cristianismo europeo3.

