Orígenes y proyecto
A finales del siglo XVIII, la Escuela Quiteña se destacó como un importante semillero artístico, y el escultor mestizo Bernardo de Legarda realizó una pequeña talla de madera que representaba a la Virgen de la Inmaculada Concepción, dotada de alas que aluden a su asunción al cielo1.
En la década de 1950 surgió la idea de erigir un monumento que coronara la colina de El Panecillo, una elevación con forma de «pan pequeño» situada en el centro de la ciudad. La iniciativa quedó estancada hasta 1969, cuando la comisión municipal decidió reproducir la imagen de Legarda en gran escala, reconociendo su valor histórico y su potencial para reforzar la presencia católica en el paisaje urbano1.
Construcción
El proyecto fue adjudicado al arquitecto español Agustín de la Herrán Matorras, quien diseñó la estatua en aluminio. La obra se fabricó en Madrid, se desmanteló en 7 400 piezas numeradas y se transportó a Ecuador en barco. La primera fase de la base de hormigón se inició en 1971; tras superar dificultades económicas, la estructura quedó terminada en 1974 y el ensamblaje final se completó el 28 de marzo de 19751.
