Orígenes legendarios
Según la tradición local, la imagen de la Virgen fue descubierta milagrosamente en el siglo X, cuando una pastora encontró una estatua tallada en una cueva cercana a Argandoña. La noticia del hallazgo se extendió rápidamente, y pronto se construyó una capilla para albergar la imagen. Con el tiempo, la devoción creció y la capilla se transformó en el actual santuario.
Desarrollo medieval
Durante la Edad Media, el santuario recibió el patrocinio de los señores locales y de la Corona de Castilla, lo que favoreció la ampliación de sus instalaciones y la instauración de peregrinaciones regulares. Los documentos de la época relatan la presencia de numerosos exvotos y ofrendas, señal de la profunda fe de los peregrinos1.
Renovación barroca y modernidad
En el siglo 18 se llevó a cabo una importante reforma barroca que dotó al templo de una arquitectura más majestuosa y de una serie de candelabros y altares ornamentados. En el siglo 20, el Papa Pío XII reconoció la importancia del santuario en una audiencia dirigida a los fieles de Vizcaya, resaltando la «manifestación de protección divina» que se había desarrollado a lo largo de los siglos1.
