Desarrollo histórico
El título Virgen de la Humildad surge como una extensión natural de los numerosos nombres marianos que la Iglesia ha reconocido a lo largo de los siglos, como Theotokos (Portadora de Dios) y Madre de la Iglesia1. La devoción se consolidó en la Edad Media, cuando los escritos de los Padres de la Iglesia ya subrayaban la modestia de María como modelo de vida cristiana2. En la tradición popular, especialmente en España y América Latina, la imagen de María bajo este epíteto se vinculó a imágenes locales y a fiestas parroquiales que resaltan su humildad como virtud esencial.
Significado del nombre
El término humildad proviene del latín humus, «tierra», y alude a la lowliness o cercanía al suelo, es decir, a la disposición de reconocer nuestras limitaciones y depender de la gracia de Dios3. Al asociarse a María, la expresión Virgen de la Humildad subraya su actitud de «pequeñez» y de servicio sin buscar la gloria personal, tal como lo describe el Papa Francisco: «la humildad de María es una virtud granítica que la mantiene al pie de la cruz»4.

