Quito y Guápulo
La carta pastoral de 1896 quiso renovar la memoria del suceso en su segundo centenario. Preveía un triduo en la catedral del 27 al 29 de diciembre, misa solemne y comunión general el día 30 con indulgencia plenaria para quienes se confesaran, comulgaran y visitaran la iglesia, y el rezo del Rosario con exposición del Santísimo en las parroquias esa misma tarde. El arzobispo deseaba que la iglesia parroquial de Guápulo volviera a ser centro de peregrinaciones y proponía pedir a la Santa Sede un oficio y una misa propios.
Lima y el Señor de los Milagros
La devoción llegó a Perú gracias a las religiosas ecuatorianas del monasterio de las Madres Nazarenas de Lima. La priora, Madre Bárbara Josefa de la Santísima Trinidad, y su comunidad decidieron honrar la tierra natal de la fundadora del Instituto Nazareno, la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, nacida en Ecuador, y colocaron un lienzo de la Virgen de la Nube en el reverso de las andas del Señor de los Milagros.,
El cronista Eusebio de Llano Zapata recoge la primera mención conocida de esta imagen en su relato de la procesión del 20 de octubre de 1747, apenas un año después del terremoto y del maremoto que arrasaron Lima y el Callao. Desde entonces, la Virgen de la Nube acompaña al Cristo Moreno en sus recorridos de octubre. La iglesia de las Nazarenas la recuerda con un triduo los días 29, 30 y 31 de ese mes, y algunas iglesias de Perú celebran su fiesta el 30 de diciembre, aniversario de la aparición. Un sacerdote experto en la devoción advierte que la imagen no es «la milagrosa»: el milagro lo obra Dios, y los fieles piden gracias por la intercesión de la Virgen.,
Azogues, corazón de la devoción
Azogues, capital de la provincia del Cañar, se convirtió en el centro principal del culto. El sacerdote cuencano Julio María Matovelle, fundador de la Congregación de Oblatos de los Sagrados Corazones, propuso erigir una ermita en una colina de la ciudad y confiarla a los franciscanos. Un donante regaló un cuadro que representaba la aparición, y el escultor cuencano Daniel Alvarado talló la imagen de la Virgen entre 1896 y 1899, a partir del mismo año del segundo centenario del suceso. Alvarado realizó cuatro imágenes: una preside el santuario de Azogues, dos reciben culto en Cuenca y otra en Quito.,
Los franciscanos llegaron a Azogues a comienzos del siglo XX para fortalecer la devoción, y las obras del convento y del santuario comenzaron el 21 de febrero de 1912. La construcción se prolongó durante décadas y dependió de mingas, es decir, de jornadas de trabajo comunitario en las que participaron centenares de vecinos, con piedra extraída del cercano cerro Abuga. El altar mayor, de madera tallada recubierta de pan de oro, acoge la imagen.,
El 24 de octubre de 1965, los franciscanos obtuvieron, por mediación de monseñor Manuel de Jesús Serrano Abad, arzobispo de Cuenca, un decreto del papa Pablo VI a favor de la Virgen de la Nube. El 1 de enero de 1967 la imagen recibió la coronación canónica, y desde entonces la fiesta principal tiene lugar cada año en ese día.,
La Virgen de la Nube es patrona religiosa de Azogues, ciudad que muchos llaman ciudad mariana. Sus devotos le atribuyen sanaciones, la fortaleza para mantener unidas a las familias y la protección de quienes emprenden el camino de la migración. Muchas familias tienen su imagen en casa y los ancianos le preparan altares con flores y velas.
El monumento del cerro Abuga
A unos cinco kilómetros del centro de Azogues, en la cima del cerro Abuga, a unos 3090 metros de altitud, domina el paisaje el monumento a la Virgen de la Nube. En 2004, el fraile franciscano Manuel García propuso levantarlo; desde 2007, una fundación creada para este fin se encargó de la obra. El obispo de Azogues, monseñor Carlos Aníbal Altamirano Argüello, lo inauguró en octubre de 2009.
La escultura, de planchas de aluminio, mide 30 metros con su base de cinco, y reproduce los atributos de la imagen tradicional: corona, cetro de azucenas y Niño Jesús. Los franciscanos custodian el lugar, que forma parte del santuario y acoge el Vía Crucis de Semana Santa y las celebraciones del mes de mayo y de los días en torno al 1 de enero.
La diáspora ecuatoriana
La emigración ecuatoriana llevó la devoción fuera de sus fronteras. Desde 1993, la catedral de San Patricio de Nueva York acoge cada año una misa de Nuestra Señora de la Nube, que en diciembre de 2024 reunió a unas 1800 personas, muchas de ascendencia ecuatoriana, entre ellas fieles de las parroquias de Peekskill y Wappingers Falls. Aquel año la presidió un sacerdote enviado desde Azogues, director espiritual de la Asociación de Coros de la Virgen de la Nube.