Aparición de Banneux
El 15 de enero de 1933, en la pequeña localidad belga de Banneux, la niña Mariette Balan reportó haber visto a la Virgen María, quien se presentó como la Virgen de la Pobreza y transmitió el mensaje: «Yo soy la Virgen de los pobres»2. Esta proclamación quedó registrada en los documentos eclesiásticos y sirvió de fundamento para la posterior difusión del título.
Desarrollo en el siglo XX
El Papa Juan Paul II, durante una homilía celebrada en el santuario de Banneux en 1985, subrayó que la devoción a la Virgen de la Pobreza está en plena consonancia con el Evangelio, pues Cristo mismo declaró su misión como «anuncio de la buena nueva a los pobres»3. El pontífice reiteró que María, como madre universal, «refleja el rostro de la misericordia de Dios» y acoge a los que sufren3.
