Orígenes en la Iglesia de la Baja Edad Media
Los primeros rastros de una vigilia de cuarenta horas aparecen en los escritos de los Padres de la Iglesia, como San Agustín y San Juan de la Cruz, que relacionaban este período con la prueba de Jesús en el desierto y con los cuarenta años del pueblo de Israel en el desierto. La práctica se consolidó en la Edad Media, cuando monjes y comunidades establecieron vigilias de cuarenta horas como forma de preparación espiritual2.
Expansión en España y América Latina
En el siglo XVI, la devoción se popularizó en España bajo la influencia de los jesuitas y la Orden de San Juan de Dios, que organizaron grupos de oración para rezar durante cuarenta horas consecutivas, especialmente en la Semana Santa. Con la llegada de los colonizadores, la práctica se adaptó a los contextos locales y se difundió por México, Guatemala, Filipinas y Perú, convirtiéndose en una expresión viva de fe comunitaria2.

