Primeras manifestaciones
Los orígenes de la devoción a la Virgen de los Ángeles se remontan a la Antigüedad cristiana, cuando los primeros cristianos ya reconocían la presencia protectora de los ángeles en la vida de la Iglesia. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos señala que la Iglesia «venera estos espíritus celestes y confía en su intercesión» desde sus primeros siglos1. Esta veneración sentó las bases para la posterior asociación de María con los ángeles.
El santuario de Notre‑Dame de Anges
En Francia, el santuario de Notre‑Dame de Anges (Nuestra Señora de los Ángeles) constituye uno de los testimonios más antiguos de esta advocación. Según la Enciclopedia Católica, el sitio, ubicado cerca de Lurs, alberga una cripta que data de la época romana y, tras una supuesta curación milagrosa en 1665, el nombre del santuario se transformó en Our Lady of Angels2. Desde entonces, el lugar ha sido centro de peregrinación, especialmente el 2 de agosto, día en que se celebra la fiesta principal del santuario2.

