Fundación del santuario
El monasterio benedictino de Montserrat se fundó en el siglo 10, bajo la inspiración de los primeros monjes que buscaban una vida de oración alejada de las ciudades. Desde sus inicios, el lugar recibió privilegios papales que reforzaron su carácter de centro espiritual y cultural. El propio Papa Pío XII destacó la «numerosa peregrinación monserratina» como «una insigne representación de la fiel España y, más en especial, de la fuerte y emprendedora Cataluña»1.
La imagen de la Moreneta
La talla de la Virgen de Montserrat es una escultura de madera policromada que muestra a la Madre de Dios con rasgos oscuros, de ahí el apodo «Moreneta». Juan Pablo II describió a la Virgen como «sentada en un trono de gloria, con el Niño Dios en sus rodillas, revelando la visión exacta del último misterio glorioso del Santo Rosario»2. Esta representación ha sido fuente de devoción y de numerosas indulgencias papales a lo largo de los siglos.

