Leyenda de la aparición
Según la tradición, la imagen de la Virgen fue hallada por el ladrón arrepentido Nuño Oñez y el clérigo Domingo de Brieva, guiados por un ángel a un roble donde brotaba una fuente y zumbaban abejas. Allí descubrieron la talla de la Madre de Cristo, que posteriormente se trasladó a una cueva y dio origen al primer eremitorio del valle. Esta historia, transmitida en la Historia Latina del siglo XII, marcó el inicio de la devoción mariana en Valvanera.
Desarrollo monástico
El hallazgo atrajo a un grupo de ermitaños que adoptaron la Regla de San Benito, fundando lo que se convertiría en la Abadía de Valvanera. Desde el siglo X hasta la actualidad, la comunidad benedictina ha preservado la vida contemplativa y la acogida de los peregrinos, manteniendo viva la tradición iniciada por los primeros ermitaños.

