Primeros testimonios
Los historiadores afirman que la estatua de la Virgen de Cuyo se veneró desde los primeros asentamientos españoles en la zona, aunque su origen exacto permanece incierto1. Según el investigador V. Gambon, la imagen probablemente fue entregada a los franciscanos cuando los jesuitas fueron expulsados de la colonia en 1767 por el rey Carlos III1.
El terremoto de 1864 y la reconstrucción
En 1864 un fuerte terremoto destruyó la iglesia original que albergaba la imagen. Los franciscanos, con el apoyo de la comunidad, erigieron una nueva iglesia en el mismo sitio, donde la Virgen sigue siendo venerada hoy1.
