La tradición de la aparición
Según la tradición recogida en el Breviario romano, la Virgen María se apareció al apóstol Santiago el Mayor mientras rezaba junto al río Ebro en Zaragoza, pidiéndole que construyera allí un santuario sobre una columna que ella misma había puesto. La historia, aunque objeto de debate histórico —con estudiosos como el monje Duchesne y el historiador Baronius que la ponen en duda—, cuenta con defensores que citan a San Jerónimo y al Oficio Mozárabe como testigos tempranos de la devoción1.
Desarrollo del santuario
El primer templo dedicado a la Virgen del Pilar habría sido erigido en el lugar de la supuesta aparición. La actual Basílica, de estilo barroco, se comenzó a construir en 1681 y se completó con la coronación de la imagen en 1905, cuando se le colocó una corona diseñada por el Marqués de Griñi, valorada en 450 000 pesetas (aprox. £18 750 en 1910)1.

