Orígenes de la imagen
La imagen de la Virgen del Rocío, una talla de madera policromada del siglo XVIII, fue bendecida por el Papa Clemente XI en 1919 y trasladada al santuario de Almonte, donde se convirtió rápidamente en objeto de veneración popular. Su nombre de Blanca Colomba alude a la pureza y a la imagen de la paloma blanca que, según la tradición, simboliza la paz y la presencia del Espíritu Santo.
Desarrollo del santuario
El santuario, construido alrededor de la imagen, se consolidó como centro de devoción mariana andaluza a mediados del siglo XX. En 1991, el Papa Juan Pablo II destacó la multiplicidad de títulos marianos que la comunidad andaluza celebra, señalando que Nuestra Señora del Rocío es uno de los rostros de la Madre de Dios que «todos abrazan»2.

