Orígenes de la devoción al Rosario
Desde la Edad Media, la oración del Rosario ha sido promovida por la Iglesia como un medio eficaz de meditación sobre los misterios de Cristo y de la Virgen María. El Papa León XIII subrayó en su encíclica Supremi Apostolatus Officio que el Rosario es «un remedio siempre listo para los desastres» y exhortó a los fieles a practicarlo con mayor fervor1. Posteriormente, el Papa Pío XI reiteró la necesidad de una mayor devoción al Rosario durante el mes de octubre2.
Desarrollo del título «del Milagro»
El calificativo del Milagro surgió de los numerosos testimonios de curaciones y favores concedidos tras la recitación del Rosario. En la tradición latinoamericana, la Virgen María bajo este título ha sido asociada a eventos milagrosos que reforzaron la fe popular y motivaron la construcción de santuarios dedicados a su intercesión.
