La expresión Virgen del Sagrario identifica, ante todo, una devoción local concreta: la imagen mariana venerada en la catedral de Toledo. El nombre no equivale simplemente a cualquier representación de la Virgen situada cerca del sagrario eucarístico, ni designa de forma general a todas las imágenes marianas relacionadas con la Eucaristía.
La palabra sagrario procede del ámbito del culto y designa el lugar reservado para la custodia de la Eucaristía. Aplicada a María, adquiere un significado simbólico y cristológico: la Virgen llevó en su seno a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Por ello, la piedad cristiana contempla a María como el primer lugar humano de la presencia histórica del Verbo encarnado.
El título expresa así dos realidades relacionadas, pero distintas:
- La advocación histórica y cultual, vinculada especialmente a la imagen de la catedral de Toledo.
- La metáfora teológica, aplicable a María en virtud de su maternidad divina y de la acción del Espíritu Santo en la Encarnación.
La tradición teológica compara a María con el Arca de la Alianza, el Santo de los Santos, el templo y el tabernáculo. La comparación parte del relato de la Anunciación, en el que el Espíritu Santo desciende sobre María y la fuerza del Altísimo la cubre con su sombra. La nube que cubría la tienda del encuentro y el santuario de Israel encuentra, en esta interpretación, un cumplimiento nuevo en el seno virginal de María.1,2


