Primeras manifestaciones
La devoción a la Virgen como guardiana tiene sus raíces en la apareciencia de la Virgen en la zona de la Guardia de Génova hace más de cinco siglos. Según el Papa Juan Pablo II, la aparición fue «una invitación y un incorruptible aliento de protección» para el pueblo genovés1. Desde entonces, la comunidad ha mantenido viva la tradición mediante procesiones y oraciones.
Desarrollo en la Edad Media y Moderna
Durante la Edad Media, la imagen de la Virgen Guardiana se consolidó como símbolo de defensa contra peligros externos y espirituales. En el siglo XX, el Papa Juan Pablo II reiteró la importancia de esta devoción en la Act of Entrustment to Our Lady of the Guardia (1990), describiéndola como «celeste Guardiana del pueblo genovés» y resaltando su papel en la vida cotidiana de los fieles2.
