Orígenes medievales
El santuario de Le Puy se consolidó como uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad occidental durante el siglo XI. Ya en el año 999, el Papa Silvestre II concedió al obispo de Le Puy privilegios especiales, subrayando la importancia de la devoción mariana en la zona1. A lo largo de los siglos, reyes y papas visitaron la catedral, entre ellos Luis IX, Carlos VIII y Alejandro VI, lo que reforzó la fama del lugar1.
Desarrollo del culto
Según la tradición, la devoción se originó a partir de una aparición de la Virgen a una viuda enferma, convertida por San Martial. Esta leyenda, aunque no está documentada en los textos citados, se alinea con la práctica medieval de asociar milagros locales a la intercesión de María1. Con el tiempo, la imagen recibió numerosos exvotos y ofrendas, incluyendo una Biblia de oro y plata entregada por el obispo Teodardo de Orléans1.
