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Visita de los Magos a Jesús

La visita de los Magos a Jesús es el episodio narrado en el segundo capítulo del Evangelio según san Mateo. Unos sabios procedentes de Oriente llegan a Jerusalén guiados por una estrella, buscan al recién nacido «rey de los judíos» y lo adoran en Belén, donde ofrecen oro, incienso y mirra. La tradición cristiana ha interpretado este acontecimiento como la manifestación de Jesucristo a todos los pueblos y como una anticipación de la misión universal de la Iglesia.1,2

Adoration of the Magi
Ver información de la imagenadoración de los Reyes Magos, c. 1655. JAFwsBSXui7rdg en el Instituto Cultural Google, nivel máximo de zoom, Bartolomé Esteban Murillo, dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreVisita de los Magos a Jesús
CategoríaEvento
DescripciónVisita de unos sabios de Oriente guiados por una estrella para adorar y ofrecer dones al Niño Jesús en Belén. Manifestación de Cristo a las naciones y anticipación de la misión universal de la Iglesia
ReferenciasSan Mateo 2
Contexto BíblicoSegundo capítulo del Evangelio según san Mateo
Contexto HistóricoDurante el reinado de Herodes
Fecha de Celebración6 de enero
FestividadSolemnidad de la Epifanía del Señor
ImportanciaAnuncio de la universalidad de la salvación y de la inclusión de los gentiles
LugarBelén, Jerusalén, Oriente, Egipto, Nazaret
Personas RelacionadasJesús, María, Herodes, Juan Pablo II, Benedicto XVI
SímbolosEstrella, oro, incienso, mirra
TemaManifestación de Jesucristo a todos los pueblos
Tiempo litúrgicoTiempo de Navidad
TipoSuceso histórico, Episodio evangélico

Tabla de contenido

Relato evangélico

Los Magos llegan desde Oriente

Mateo sitúa la visita después del nacimiento de Jesús en Belén de Judea, durante el reinado de Herodes. El evangelista llama a los visitantes magoi, término griego que puede designar a sabios, astrólogos o miembros de una clase sacerdotal oriental. El relato no proporciona sus nombres, su número exacto ni el país concreto del que procedían.1,3

Los Magos llegan a Jerusalén preguntando por el niño que ha nacido como «rey de los judíos». La estrella que han visto al salir les ha impulsado a emprender el viaje y a rendir homenaje al recién nacido. Su búsqueda combina la observación de un signo celeste con el deseo de encontrar a la persona que aquel signo anuncia.1,4

La reacción de Herodes

El rey Herodes recibe la noticia con inquietud. Convoca a los sumos sacerdotes y a los escribas para averiguar dónde debía nacer el Mesías. Los especialistas en las Escrituras responden que el nacimiento ocurrirá en Belén de Judea, de acuerdo con la profecía que presenta aquella ciudad como el lugar de origen del pastor de Israel.1

Herodes llama después a los Magos en secreto y les pregunta cuándo apareció la estrella. Luego los envía a Belén con la orden de localizar al niño y comunicarle el resultado, fingiendo que también desea rendirle homenaje. El contraste entre la actitud de Herodes y la de los visitantes orientales estructura el episodio: los extranjeros buscan al Mesías para adorarlo, mientras el monarca teme perder su poder.1

La adoración en Belén

Los Magos reanudan el camino y vuelven a encontrar la estrella, que los conduce hasta el lugar donde está Jesús. Mateo describe la escena con sobriedad: los visitantes entran en la casa, ven al niño con María, su madre, se postran y lo adoran.

El gesto de postrarse expresa mucho más que respeto hacia un soberano humano. La tradición cristiana ha reconocido en esa adoración una confesión de la dignidad divina de Cristo. Juan Pablo II relacionó la postración de los Magos con el núcleo del encuentro entre Dios y el ser humano: venerar, adorar y abrirse al don de Dios.5

El oro, el incienso y la mirra

Los Magos abren sus cofres y ofrecen a Jesús oro, incienso y mirra. Mateo menciona los regalos sin explicar expresamente su significado simbólico. La interpretación cristiana posterior relacionó tradicionalmente el oro con la realeza, el incienso con la divinidad y la mirra con el sufrimiento y la muerte.

Además del valor material de las ofrendas, el gesto posee una dimensión espiritual. Los visitantes no entregan solo objetos valiosos: ofrecen su homenaje y se entregan interiormente a Aquel que han venido a buscar. Juan Pablo II describió el oro, el incienso y la mirra como expresión exterior del verdadero tesoro, que consiste en abrir el corazón al Dios encarnado.5

El regreso por otro camino

Dios advierte a los Magos en sueños para que no regresen junto a Herodes. Ellos vuelven a su país por otro camino. El detalle cumple una función narrativa y espiritual: los visitantes han encontrado a Cristo y ya no regresan al poder hostil que pretendía utilizarles.

Después de su partida, un ángel comunica a José que debe huir a Egipto con Jesús y María. Herodes ordena matar a los niños de Belén y de sus alrededores que tienen dos años o menos, calculando la edad del niño a partir de la información obtenida de los Magos. El episodio continúa con la huida a Egipto y el regreso posterior de la Sagrada Familia a Nazaret.1

Qué afirma realmente el Evangelio

Datos presentes en Mateo

El relato de Mateo ofrece los siguientes elementos:

  • Unos Magos llegan desde Oriente.
  • Conocen la aparición de una estrella.
  • Buscan al «rey de los judíos».
  • Herodes consulta a los sacerdotes y escribas.
  • Belén aparece como lugar del nacimiento del Mesías.
  • Los Magos encuentran a Jesús con María.
  • Lo adoran y ofrecen oro, incienso y mirra.
  • Reciben en sueños la orden de no volver junto a Herodes.
  • Regresan a su país por otro camino.

El evangelista no dice que fueran reyes, no indica que fueran tres, no proporciona sus nombres y no afirma que visitaran a Jesús en el mismo momento que los pastores. Tampoco precisa que el niño estuviera en un pesebre: cuando llegan los Magos, Mateo habla de una casa.1

La diferencia entre el Evangelio y la tradición posterior

La tradición cristiana desarrolló diversos detalles a partir de la lectura litúrgica, teológica y artística del pasaje. La identificación de los Magos como tres reyes, sus nombres -Melchor, Gaspar y Baltasar- y sus rasgos físicos pertenecen a una elaboración posterior, no al relato de Mateo.

La cifra de tres probablemente quedó vinculada al número de dones. La denominación «reyes» relacionó a los visitantes con las imágenes bíblicas de pueblos y soberanos que acuden a Jerusalén para rendir homenaje al Dios de Israel. La tradición no pretende añadir un cuarto Evangelio, sino expresar mediante símbolos la universalidad de Cristo y la amplitud de su realeza.

Conviene mantener la distinción: Mateo transmite el núcleo evangélico; la tradición interpreta y representa ese núcleo mediante nombres, número, dignidad regia y rasgos culturales. Juan Pablo II ya diferenciaba el acontecimiento narrado por Mateo de la progresiva comprensión simbólica que la Iglesia desarrolló al celebrarlo y meditarlo.2

Significado teológico

La manifestación de Cristo a las naciones

La palabra epifanía procede del griego y significa manifestación o aparición. La solemnidad de la Epifanía celebra que Jesús no pertenece solo a un grupo particular, sino que su salvación se dirige a todos los pueblos.

Los pastores representan en la tradición litúrgica a los humildes de Israel que reciben el anuncio del nacimiento. Los Magos representan a las naciones que emprenden un camino hacia Cristo. En ellos, la humanidad entera busca al Salvador y llega hasta el niño de Belén para ofrecerle homenaje.4,6

Benedicto XVI relacionó la visita de los Magos con la inclusión de los gentiles en la promesa de Dios. Cristo es simultáneamente el Mesías nacido de Israel y el Rey de todos los pueblos. La manifestación a las naciones no rompe la alianza con Israel, sino que revela su cumplimiento universal.7

La relación entre la estrella y las Escrituras

La estrella conduce inicialmente a los Magos hasta Jerusalén, pero no basta para indicarles el destino final. Herodes reúne a los expertos en las Escrituras, quienes identifican Belén como el lugar del nacimiento del Mesías. Después, la estrella vuelve a guiar a los visitantes hasta Jesús.

Este movimiento presenta una enseñanza teológica precisa: la búsqueda humana puede reconocer signos de Dios en la creación y en la historia, pero necesita también la revelación bíblica para alcanzar su destino. Los Magos llegan a Cristo mediante la convergencia de la luz de la estrella y la luz de las Escrituras.4,7

La adoración y el don

Los Magos responden a la manifestación de Cristo con dos acciones: se postran y ofrecen sus dones. La fe no consiste solo en adquirir conocimientos sobre Dios. Implica reconocer su presencia, adorarlo y responder con la entrega de la propia vida.

Juan Pablo II explicó que los regalos materiales expresan un don interior más profundo: la apertura del corazón humano al don de Dios en la Encarnación. El oro, el incienso y la mirra adquieren así un significado espiritual que supera su valor económico.5

El camino de conversión

Los Magos abandonan su tierra, siguen una señal, aceptan la orientación de las Escrituras, adoran a Jesús y regresan por un camino distinto. La tradición espiritual ha visto en este itinerario una imagen de la conversión cristiana.

El encuentro con Cristo transforma la dirección de la existencia. Quien reconoce al Señor no puede volver exactamente a la situación anterior ni ponerse al servicio de poderes contrarios a la verdad y a la vida. El «otro camino» expresa, por tanto, una vida renovada.

La solemnidad de la Epifanía

Lugar en el año litúrgico

La Epifanía del Señor constituye una solemnidad del tiempo de Navidad. La liturgia contempla en ella la manifestación de Cristo a las naciones y prolonga el sentido universal de la Navidad. La celebración no reduce el misterio a un recuerdo familiar o infantil: proclama que el Hijo de Dios ha entrado en la historia para iluminar a todos los pueblos.8,7

La liturgia romana ha conservado durante siglos una estructura estable de textos bíblicos y oraciones para esta solemnidad. La tradición litúrgica vincula la Epifanía con las grandes manifestaciones de Cristo: la adoración de los Magos, el bautismo del Señor y el signo de Caná.9

Epifanía y Pascua

La solemnidad incluye tradicionalmente el anuncio de la fecha de la Pascua. Este uso expresa la unidad del año litúrgico: el nacimiento y la manifestación de Cristo conducen hacia el misterio central de su muerte y resurrección.

Benedicto XVI describió la Encarnación como una manifestación que alcanza su plenitud en todo el misterio pascual. La humildad del niño de Belén y la entrega del Crucificado revelan la misma identidad del Hijo, que manifiesta el rostro del Padre mediante una existencia marcada por la pobreza, el servicio y el amor.7

Liturgia y piedad popular

La solemnidad litúrgica no equivale a todas las costumbres populares asociadas al 6 de enero. La misa y la liturgia de las horas pertenecen al culto público de la Iglesia; las cabalgatas, los regalos, las representaciones, las visitas infantiles y otras costumbres forman parte de la cultura y de la piedad popular.

La piedad popular puede expresar la fe cuando conserva el sentido cristiano de la fiesta. El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia valora el intercambio de regalos, pero pide que evite el lujo, el derroche y la extravagancia. También presenta la bendición de las casas como una costumbre vinculada a la intercesión de los Magos y al anuncio de la bendición de Cristo.10

Por tanto, los regalos de Reyes no constituyen una norma litúrgica ni sustituyen la participación en la celebración de la Epifanía. La costumbre adquiere sentido cristiano cuando recuerda el don de Dios en Jesucristo, fomenta la generosidad y orienta la atención hacia los necesitados.

Iconografía histórica

Las primeras representaciones

La iconografía cristiana comenzó a representar a los Magos en relación con la adoración del niño. Las imágenes suelen mostrar a los visitantes avanzando hacia Jesús y María, llevando objetos preciosos o presentándolos ante el niño. La composición visual concentra la atención en el movimiento de los pueblos hacia Cristo.

La representación artística no reproduce siempre todos los detalles de Mateo. El arte cristiano combina el relato evangélico con símbolos procedentes de la liturgia, la profecía bíblica y la tradición eclesial. Por eso, una escena puede presentar a los Magos como reyes aunque el Evangelio solo los llame sabios o Magos.

La cifra de tres

El arte acostumbra a representar tres Magos, debido sobre todo a los tres regalos mencionados por Mateo. La cifra también permite expresar la totalidad y la armonía de los pueblos que acuden ante Cristo.

Con el paso del tiempo, la tradición asignó a cada uno un nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar. Estos nombres no aparecen en el Evangelio y pertenecen a la tradición cristiana posterior. El arte los incorporó para individualizar a los personajes y facilitar su presencia en belenes, retablos, manuscritos, esculturas y representaciones populares.

Los tres continentes conocidos

La iconografía medieval y moderna desarrolló progresivamente una lectura universal de la escena. Los tres Magos comenzaron a representar los tres continentes conocidos por la cultura cristiana medieval: Europa, Asia y África.

Por este motivo, las obras artísticas presentan a los Magos con edades, vestidos, colores de piel y rasgos culturales distintos. Uno suele aparecer como un hombre joven, otro como un adulto y otro como un anciano. La representación de Baltasar como hombre africano adquirió especial importancia para expresar que todos los pueblos, razas y culturas están llamados a reconocer a Cristo.

Esta evolución iconográfica no pretende reconstruir la apariencia histórica de los visitantes. Su finalidad principal consiste en proclamar visualmente la universalidad de la Iglesia y de la salvación. Juan Pablo II identificó la Epifanía con la universalidad de la Iglesia, formada por fieles procedentes de todas las naciones y unidos en un mismo Pueblo de Dios.5

El significado de los dones en el arte

Los artistas representan habitualmente el oro como un recipiente, una corona o una pieza de metal precioso; el incienso aparece en incensarios o cofres; la mirra adopta la forma de ungüentos, vasos o recipientes aromáticos.

Estos objetos permiten al espectador reconocer la escena y recordar la interpretación tradicional de los dones. El oro evoca la realeza de Cristo, el incienso su dignidad divina y la mirra anticipa su pasión y sepultura. Aunque esta simbología pertenece a la tradición interpretativa, armoniza con la estructura del relato: los Magos reconocen en el niño una dignidad que supera su apariencia humilde.

Los Magos y la universalidad de la Iglesia

La visita de los Magos ocupa un lugar central en la comprensión misionera de la Iglesia. Los visitantes proceden de fuera de Israel, pero llegan hasta el Mesías nacido en Israel. Este movimiento anuncia que la Iglesia congregará a personas de todas las naciones sin borrar sus culturas legítimas.

La Iglesia no presenta la universalidad como uniformidad. La reflexión de Juan Pablo II sobre la Epifanía afirma que el Pueblo de Dios está presente entre todas las naciones y que puede acoger, purificar, fortalecer y elevar los dones y costumbres de los pueblos.5

La escena de Belén contiene así una imagen de la misión cristiana: la luz de Cristo atrae a los pueblos, la Escritura orienta el camino y la Iglesia anuncia al Salvador sin quedar encerrada en una sola cultura. La procesión de los Magos continúa simbólicamente en cada generación que busca a Cristo y lo reconoce como Señor.

Interpretaciones históricas y cuestiones discutidas

El significado de «Mago»

El término puede referirse a sabios orientales vinculados al estudio de los astros y de la religión. En otros pasajes bíblicos, la palabra posee también un sentido negativo relacionado con la magia o el engaño. En Mateo, sin embargo, los Magos aparecen como hombres que buscan sinceramente al rey nacido y responden a la luz que han recibido.3

La tradición cristiana los ha presentado como sabios paganos que alcanzan un conocimiento inicial de Dios y necesitan la revelación de Israel para llegar hasta Cristo. La liturgia y la predicación interpretan su viaje como una imagen de la búsqueda religiosa de la humanidad.4

El momento exacto de la visita

Mateo no precisa cuántos días o meses transcurren entre el nacimiento de Jesús y la llegada de los Magos. El dato de que Herodes ordenara matar a los niños de dos años o menos refleja el cálculo que el rey hizo a partir de la aparición de la estrella, pero no ofrece una cronología exacta de la visita.1

Por eso, los belenes suelen reunir en una misma escena a los pastores y a los Magos, aunque los relatos de Mateo y Lucas presentan episodios distintos. Esta combinación pertenece a la tradición devocional y artística, no a una afirmación explícita de los evangelistas.

La historicidad del episodio

La fe católica recibe el relato de Mateo como parte del Evangelio y lo proclama en la solemnidad de la Epifanía. La narración posee al mismo tiempo una marcada dimensión teológica y simbólica: la estrella, la consulta de las Escrituras, la adoración, los dones y el regreso por otro camino organizan un relato sobre la manifestación de Cristo y la respuesta humana.

La interpretación católica no obliga a confundir el núcleo evangélico con cada detalle añadido por la tradición posterior. La distinción entre ambos niveles permite valorar a la vez la autoridad del Evangelio y la riqueza de la tradición litúrgica, espiritual y artística.

Relevancia espiritual

La visita de los Magos propone varias actitudes cristianas:

  • Buscar a Cristo con perseverancia, incluso desde una situación religiosa o cultural inicial.
  • Aceptar la luz que Dios ofrece mediante la creación, la conciencia, la historia y las Escrituras.
  • Adorar al Señor con humildad, sin reducirlo a una idea abstracta.
  • Ofrecer los propios dones y la propia vida.
  • Discernir los caminos que conducen hacia Dios y rechazar la manipulación de quienes utilizan la religión para defender el poder.
  • Regresar por otro camino, como signo de conversión y de vida renovada.
  • Abrirse a todos los pueblos, porque la salvación de Cristo alcanza a la humanidad entera.

La escena de Belén une la humildad del niño con la grandeza de la misión universal. Los Magos encuentran al Rey no en un palacio, sino en la sencillez de una casa y en compañía de María. Allí descubren que la gloria de Dios se manifiesta de un modo inesperado: en la vulnerabilidad de un niño y en la entrega amorosa de Dios a la humanidad.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, Versión Estándar Revisada, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, San Mateo 2 (1993). 2 3 4 5 6 7 8
  2. Papa Juan Pablo II. 6 de enero de 2000: Solemnidad de la Epifanía del Señor y ordenaciones episcopales - Homilía, 2 (2000). 2
  3. Magos, Enciclopedia Católica, Magos (1913). 2
  4. Segunda parte: Ars praedicandi - IV. El tiempo de Navidad - D. La solemnidad de la Epifanía, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio homilético (29 de junio de 2014), 127 (2014). 2 3 4
  5. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 24 de enero de 1979, 1 (1979). 2 3 4 5
  6. Solemnidad de la Epifanía del Señor, Papa Benedicto XVI. 6 de enero de 2013: Solemnidad de la Epifanía del Señor, 1 (2013).
  7. Solemnidad de la Epifanía del Señor, Papa Benedicto XVI. 6 de enero de 2006, Solemnidad de la Epifanía del Señor, 1 (2006). 2 3 4
  8. Segunda parte: Ars praedicandi - IV. El tiempo de Navidad - D. La solemnidad de la Epifanía, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio homilético (29 de junio de 2014), 125 (2014).
  9. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 217 (1999).
  10. Segunda parte: Pautas para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo cuatro: El año litúrgico y la piedad popular - Tiempo de Navidad - Solemnidad de la Epifanía del Señor, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre la piedad popular y la liturgia: Principios y orientaciones, 118 (2002).
Modificado el 18 de septiembre de 2026 • FideScore™ 9.92 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/vx8nrxdb6

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