Wikitólica

La enciclopedia y wiki católica en español

Cruz

Visitar a los presos

La visita a los presos constituye una de las obras de misericordia corporales fundamentales en la doctrina católica, inspirada en las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: «Estuve en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,36).1,2 Esta práctica no solo implica un acto de solidaridad humana, sino un mandato evangélico que busca restaurar la dignidad de las personas privadas de libertad, ofrecerles esperanza de redención y reflejar la ternura de Dios Padre. La Iglesia Católica, a través de su Magisterio, ha enfatizado repetidamente su importancia, condenando cualquier forma de venganza institucional y promoviendo la rehabilitación como fin principal del encarcelamiento.3,4 En un mundo marcado por sistemas penitenciarios a menudo deshumanizados, visitar a los presos se erige como un gesto profético de misericordia que transforma tanto al visitado como al visitante.

Tabla de contenido

Fundamento bíblico

La raíz de la visita a los presos se encuentra en las Escrituras, donde Jesús identifica su persona con los más necesitados. En el juicio final descrito en Mateo 25, el Señor declara que servir a los presos equivale a servirle directamente a Él.1 Esta enseñanza resuena en la vida de Cristo mismo, quien experimentó la prisión durante su Pasión, siendo capturado, atado y tratado como un criminal.1,2

Asimismo, los Apóstoles como San Pedro y San Pablo sufrieron encarcelamiento, convirtiendo sus celdas en lugares de oración y evangelización.1 San Pablo, desde la prisión, expresó su soledad y anhelo de visitas que le recordaran la comunión eclesial (cf. 2 Tm 4,9-15).1 Estos episodios bíblicos subrayan que la libertad verdadera no depende de las circunstancias externas, sino del encuentro con Cristo, quien ofrece redención incluso en la cárcel.5

La tradición patrística y medieval amplió esta visión, viendo en la visita a los presos un eco del mandato de amar al prójimo como a uno mismo, especialmente a quienes la sociedad margina.

Enseñanza del Magisterio de la Iglesia

El Catecismo de la Iglesia Católica

El Catecismo de la Iglesia Católica integra la visita a los presos en el marco de las obras de misericordia, recordando que los no combatientes, heridos y prisioneros deben ser tratados con humanidad.6 Aunque no dedica un parágrafo exclusivo, vincula esta práctica con el respeto a la dignidad humana inherente, que precede a cualquier sociedad o autoridad.7 La Iglesia condena acciones contrarias al derecho internacional, como el genocidio, y obliga moralmente a resistir órdenes que lo promuevan, extendiendo esta lógica a la protección de los derechos de los presos.6

En relación con la pena capital, el Catecismo enseña que, en la actualidad, los medios estatales permiten defender la sociedad sin recurrir a la supresión definitiva de la vida del delincuente, favoreciendo así su posibilidad de redención.8

Intervenciones papales

Los Romanos Pontífices han dedicado numerosas audiencias y mensajes a esta obra de misericordia, destacando su urgencia en contextos contemporáneos.

Papa Francisco ha insistido en la necesidad de una «revolución de la ternura» que evite confundir redención con castigo.3 En su catequesis sobre San José, recordó a los presos como hermanos que merecen una «ventana de esperanza» en toda sentencia, orando por su cercanía a Dios y su reinicio vital.3 En otra audiencia, exhortó a no juzgar a los encarcelados, sino a asumir responsabilidad para restaurar su dignidad, criticando el «justicialismo» que ignora su humanidad.1 Francisco subraya que Jesús no olvida a los presos y que visitarles es compartir libertad interior pese a las limitaciones externas.1

Papa Benedicto XVI, en sus últimas audiencias, evocó implícitamente esta misericordia al hablar de la soledad y el servicio en la Iglesia, aunque su énfasis fue más en la oración por los sufrientes.9,10

San Juan Pablo II fue especialmente elocuente. Durante el Jubileo del año 2000, visitó la prisión Regina Coeli en Roma, afirmando que Cristo se hizo preso para que su Espíritu tocara los corazones encarcelados.4 Insistió en que el castigo debe servir a la rehabilitación, no a la venganza, y pidió gestos de clemencia como reducción de penas para fomentar el arrepentimiento.4,11 En mensajes a obispos irlandeses y presos brasileños, urgió a los pastores a cuidar espiritualmente a los reclusos, especialmente jóvenes, convirtiendo la detención en escuela de conversión.12,2

Estos magisterios coinciden en que la Iglesia es para todos, «incluso preferentemente para los malos», como hospital de misericordia.5

Práctica pastoral y obras de misericordia

Visitar a los presos forma parte de los catorce obras de misericordia (siete corporales y siete espirituales), promovidas por la Iglesia como respuesta concreta al Evangelio. En la práctica, incluye:

Organizaciones católicas como Cáritas, Apostolado de la Oración o movimientos laicales organizan visitas sistemáticas. Durante Jubileos, se multiplican gestos como amnistías simbólicas.4,11 La Iglesia advierte contra la indiferencia: un simple gesto —sonrisa, apretón de manos— restaura dignidad y alegría.1

En contextos de crisis penitenciarias, como hacinamiento o violencia, esta obra cobra valor profético, oponiéndose a sistemas que degradan en lugar de rehabilitar.1,4

Importancia teológica y espiritual

Teológicamente, visitar a los presos imita la paternidad tierna de Dios, reflejada en San José y en la Cruz, donde Jesús perdona al buen ladrón.3,5 Es un acto de comunión eclesial: el Papa no está solo porque la Iglesia es un cuerpo vivo donde todos pertenecen a Cristo.9 Espiritualmente, beneficia al visitante, quien recibe misericordia al darla, descubriendo la libertad en el servicio.1

La Iglesia enseña que ningún pecador está excluido del perdón divino; basta acercarse penitentemente a Jesús.5 Así, la visita abre puertas a la conversión, recordando que Dios ama precisamente en la debilidad.3

Testimonios y ejemplos históricos

Históricamente, santos como San Vicente de Paúl fundaron obras para presos, y el Jubileo de 2000 marcó un hito con la visita de Juan Pablo II.4 En audiencias recientes, Francisco recibió presos que visitaron la Mamertina, celda de San Pablo, simbolizando continuidad apostólica.1

En Irlanda y Brasil, papas llamaron a obispos a priorizar presos jóvenes, víctimas a menudo de negligencia social.12,2

Conclusión

La visita a los presos no es opcional, sino esencial para una Iglesia misericordiosa. En palabras papales, es «instrumento de Dios» que restaura dignidad y esperanza.1 Ante desafíos globales como el hacinamiento o la «idolatría del mercado» que ignora al débil,13 los fieles están llamados a esta obra, transformando prisiones en espacios de encuentro con Cristo. Que María, Reina del Cielo —nombre de prisiones como Regina Coeli—, interceda por presos y visitantes.4

Citas

  1. B35. Visitar a los enfermos y a los encarcelados, Papa Francisco. Audiencia General del 9 de noviembre de 2016: 35. Visitar a los enfermos y a los encarcelados (2016). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13

  2. Papa Juan Pablo II. Jornada apostólica a Río de Janeiro: Mensaje a los que se recuperan en la «Penitenciaría Frei Caneca» (30 de septiembre de 1997) (1997). 2 3 4 5

  3. Catequesis sobre San José: 8. San José, padre en ternura, Papa Francisco. Audiencia General del 19 de enero de 2022 – Catequesis sobre San José: 8. San José, padre en ternura (2022). 2 3 4 5

  4. Jubileo en prisiones – Homilía de su Santidad Juan Pablo II, Papa Juan Pablo II. 9 de julio de 2000, Jubileo en prisiones, § 6. 2 3 4 5 6 7

  5. B31. Perdón en la cruz (cfr Lc 23:39‑43), Papa Francisco. Audiencia General del 28 de septiembre de 2016: 31. Perdón en la cruz (cfr Lc 23:39‑43) (2016). 2 3 4

  6. Sección II los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2313 (1992). 2

  7. Sección I la vocación del hombre en la vida del espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1930 (1992).

  8. Sección II los diez mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2267 (1992).

  9. Última audiencia general del Papa Benedicto XVI, 27 de febrero de 2013, Papa Benedicto XVI. Última Audiencia General del Papa Benedicto XVI, 27 de febrero de 2013 (2013). 2

  10. Audiencia General del 13 de febrero de 2013, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 13 de febrero de 2013 (2013).

  11. Papa Juan Pablo II. Mensaje para el Jubileo en prisiones (24 de junio de 2000), § 7 (2000). 2 3

  12. Papa Juan Pablo II. A los obispos irlandeses reunidos en Dublín (30 de septiembre de 1979) – Discurso (1979). 2

  13. Presuposiciones – Conclusiones, Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz. Hacia la reforma de los sistemas financieros y monetarios internacionales en el contexto de la autoridad pública global (2011).