Propiedad eclesiástica y autoridad civil
Una idea característica de Wiclef era que el dominio legítimo dependía de la justicia moral de quien ejercía la autoridad. Aplicó este principio a los bienes eclesiásticos: sostenía que un gobernante podía retirarlos cuando el clero los administrase mal o cuando su posesión resultara incompatible con la pobreza evangélica. Sus planteamientos cuestionaban tanto la propiedad de las órdenes religiosas como la independencia temporal de la Iglesia.,
Wiclef relacionaba esta crítica económica con una concepción exigente de la condición espiritual. En su pensamiento, el pecado podía afectar al derecho de una persona a ejercer autoridad o poseer bienes. La aplicación de este principio a clérigos, gobernantes y jerarcas debilitaba, a juicio de sus críticos, la estabilidad de las instituciones eclesiásticas y civiles. Sus seguidores tendieron en ocasiones a llevar estas consecuencias más lejos que el propio maestro.,
También limitaba la obediencia al papa: sostenía que el pontífice debía ser obedecido cuando enseñara de acuerdo con la Escritura. Su crítica de la autoridad papal y de la excomunión formaba parte de una disputa más amplia sobre la relación entre santidad personal, jurisdicción eclesiástica y poder temporal.,
Escritura y predicación
Wiclef otorgó a la Biblia una función central en la evaluación de las creencias cristianas y concedió gran importancia a la predicación. Esta orientación favoreció la difusión de sus ideas entre los laicos, aunque no equivale por sí sola a sostener que toda enseñanza eclesial careciera de autoridad: las posiciones de Wiclef variaron y, en algunos momentos, expresó disposición a someter sus opiniones al juicio de la Iglesia.
La traducción de la Biblia al inglés suele asociarse con el movimiento wiclefita. Sin embargo, la versión conocida como Biblia wiclefita no fue necesariamente obra personal de Wiclef: la realizaron estudiosos que compartían sus ideas. La traducción a una lengua vernácula tampoco era una novedad absoluta en la historia cristiana inglesa.
Eucaristía y sacramentos
La controversia sobre la Eucaristía marcó un cambio decisivo. Wiclef rechazó la transubstanciación, es decir, la doctrina de que en la consagración la sustancia del pan y del vino se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Su explicación se apoyaba en sus principios filosóficos acerca de la imposibilidad de la aniquilación; por eso, la doctrina que propuso no coincidía con la enseñanza católica sobre la presencia eucarística. La ruptura en este punto convirtió una disputa inicialmente ligada a la reforma eclesiástica en una controversia doctrinal de primer orden.,
Las críticas wiclefitas alcanzaron también la relación entre pecado, predestinación y autoridad sacramental. En la exposición de su pensamiento recogida por la Enciclopedia católica, la predestinación condicionaba la validez de los sacramentos y la legitimidad de la jurisdicción de un prelado. Estas tesis reducían la autoridad objetiva de los ministros y de los cargos eclesiásticos a la condición espiritual de quienes los ejercían.