La narrativa de Zacarías comienza en el Templo de Jerusalén8. Siendo ya anciano y su esposa Isabel estéril, no tenían hijos, lo que era considerado una gran aflicción en su cultura2,3. Mientras Zacarías cumplía con su turno sacerdotal ofreciendo incienso en el santuario del Señor, se le apareció el ángel Gabriel3,8,9. El ángel le anunció que su oración había sido escuchada y que su esposa Isabel le daría un hijo, a quien debía llamar Juan5,3,9. Este hijo sería grande a los ojos del Señor, lleno del Espíritu Santo desde el vientre de su madre, y prepararía al pueblo de Israel para el Señor3,9,4.
La respuesta inicial de Zacarías fue de asombro y duda, preguntando al ángel cómo podía estar seguro de esto, dada su avanzada edad y la de su esposa5,3. Como señal y reproche por su incredulidad, el ángel Gabriel le dijo que quedaría mudo hasta el día en que se cumplieran estas promesas, es decir, hasta el nacimiento de su hijo5,3,10.
