La palabra zelote proviene del griego zelōtḗs (ζηλωτής), derivado del verbo zēlóō (ζηλόω), que significa «celar», «ser ardiente» o «tener celo». En hebreo, equivale a qanà' (קָנָא), usado tanto para describir el celo de Dios por su pueblo (Éxodo 20:5) como el de profetas como Elías (1 Reyes 19:10).3
En el ámbito judío, este término denotaba una pasión devota por la Ley divina y la pureza ritual, pero en el siglo I adquirió connotaciones políticas: los zelotes eran vistos como defensores intransigentes de la independencia israelita frente a Roma. No se trataba solo de fervor religioso, sino de una postura militante que rechazaba cualquier distinción entre poder civil y religioso, oponiéndose a la figura del «príncipe» separada del «sacerdote» (cf. Ezequiel 44-46).1

